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Desesperación en Masanasa tras la DANA: "Nos sentimos abandonados" por la falta de apoyo institucional

Una jornada de la Brif en Masanasa. / Red x
La localidad de Masanasa sigue cubierta de barro, escombros y agua estancada, con los vecinos trabajando incansablemente para limpiar el desastre

Con el lodo acumulado aún sobrepasando el tobillo, los residentes de esta pequeña localidad expresan su frustración e indignación ante la falta de apoyo institucional, denunciando que "los políticos sólo vienen a hacerse la foto" y que la ayuda ha llegado "a cuentagotas".

Una vecina, de pie en la puerta de su casa devastada, relata: "Yo lo he perdido todo, todo y aquí no ha venido nadie", dejando claro su sentimiento de abandono. Sin embargo, agradece profundamente la labor de los voluntarios de toda España que se han desplazado para ayudarlos. "Ellos son los únicos que han estado aquí desde el principio", comenta emocionada.

Una burocracia lenta y la sombra del caso de La Palma

Carlos, un vecino de Asanasa, expresa su rabia y desconfianza en la gestión del Gobierno: "Nos va a pasar como en La Palma: mucho hablar, pero no nos van a dar un euro". Las quejas contra la burocracia se multiplican entre los afectados, quienes consideran que el papeleo y la falta de coordinación solo han servido para desviar responsabilidades de unas administraciones a otras, mientras las necesidades de los afectados siguen sin ser atendidas. "No hay derecho a que en el siglo XXI, en España, estemos viviendo esto", añade otro vecino entre lágrimas.

En otras localidades como Masanasa, Picanya, Paiporta, Benetúser, Catarroja, Torrent y Sedaví, la situación no es mejor. Los vecinos denuncian la falta de agua potable, luz y suministros básicos, reclamando que "la zona en la que yo vivo está olvidada".

Criticas hacia Bruselas y las políticas de conservación

A la desesperación por la lentitud de la respuesta oficial se suman fuertes críticas contra las políticas ambientales europeas, que, en opinión de muchos vecinos, han contribuido a la catástrofe. Carlos, mientras limpia el barro acumulado en su calle, acusa que la vegetación sin limpiar en el barranco, la mediana de la carretera y otras barreras naturales agravaron la situación al no permitir que el agua fluyera. "Aquí, un puñado de ecologistas manda más que la población; no se puede tocar una caña", afirma, refiriéndose a los arbustos autóctonos que fueron arrastrados por la crecida, obstruyendo el cauce del agua en la Rambla del Poyo y en otras áreas afectadas.

En un tono de frustración, Carlos lanza un mensaje directo a los responsables europeos: "A la Corte de los faraones de Bruselas les digo que dejen los sillones, los coches oficiales y que se vengan aquí a quitar barro", denunciando que la normativa europea "nos impide limpiar las cañas, pero ahora no hay ningún ecologista aquí ayudándonos".

Un futuro incierto y llamados a cambiar los protocolos de emergencia

Entre la comunidad afectada, el sentimiento general es de desamparo e indignación por la ineficacia de los protocolos de emergencia y la falta de medidas preventivas. El presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, ha solicitado ya al Gobierno central una revisión exhaustiva de los protocolos de alerta y asistencia en desastres naturales, algo que los vecinos ven como insuficiente si no se acompaña de una actuación inmediata.

Para los habitantes de Asanasa y las localidades afectadas, el futuro es incierto y su paciencia se agota mientras el barro y los escombros siguen inundando sus hogares y calles, con la vista puesta en que la tragedia de la DANA sea un punto de inflexión para una respuesta más rápida y efectiva en futuras emergencias.