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Denuncian a la directora del Centro contra el Cáncer por malversación y estafa

La bióloga molecular María A. Blasco interviene tras recibir un premio durante la XXVI edición de los premios de la Asociación 'El Club de las 25', en el Instituto Cervantes. Firma: A. Pérez Meca / Europa Press
María Blasco, directora del CNIO, denunciada por malversación y estafa. Se le acusa de desviar donativos oncológicos para comprar arte y financiar viajes. La Justicia investiga.

María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), enfrenta serias acusaciones por presunta malversación de fondos, estafa y apropiación indebida, tras haberse descubierto que habría utilizado donativos destinados a la lucha contra el cáncer para adquirir obras de arte y financiar viajes internacionales. Este escándalo, denunciado por el sindicato Manos Limpias, abre un nuevo capítulo en la gestión cuestionable de recursos públicos y privados bajo administraciones vinculadas al actual Gobierno, según ha desvelado El Debate.

El arte por encima de la investigación: un millón de euros desviados

El CNIO, una institución clave en la lucha contra el cáncer y dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, recibió importantes donaciones privadas que, según la denuncia presentada, habrían sido utilizadas para la compra de cuadros y esculturas en lugar de destinarse a investigación médica.

En total, se calcula que María Blasco gastó alrededor de un millón de euros en arte, mientras investigadores y médicos solicitaban más fondos para avanzar en tratamientos y salvar vidas. Miguel Bernad, secretario general de Manos Limpias, declaró que “las donaciones deberían emplearse exclusivamente en combatir esta devastadora enfermedad, no en financiar proyectos ajenos al propósito fundacional del CNIO”.

Gastos opacos: sobresueldos y patrimonios inmobiliarios

La denuncia también revela que Blasco habría cobrado un sobresueldo anual de 30.000 euros durante cinco años, un monto que se suma a su ya abultado salario de 230.000 euros anuales, colocándola entre los funcionarios públicos mejor pagados del país.

Estos ingresos adicionales coincidieron con la adquisición de dos viviendas en Galicia, compradas al contado junto con su pareja, Ruth Toledano, una conocida activista vinculada a la Fundación Franz Weber. La denuncia apunta que esta fundación, especializada en limitar el uso de animales en investigaciones, habría recibido un convenio millonario de 2,4 millones de euros por parte del CNIO, lo que podría constituir un conflicto de intereses.

Viajes y exposiciones: ¿destinos científicos o turísticos?

Blasco también es acusada de haber destinado recursos del CNIO a viajes internacionales para la promoción de arte en lugares tan dispares como el Ártico, Mozambique y Estados Unidos. Estas actividades habrían sido amadrinadas por Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto organizado en Barcelona en 2019.

Repercusiones y reacción pública

El caso ha generado una fuerte indignación social, especialmente entre los colectivos médicos y pacientes oncológicos, quienes consideran estas acusaciones como una traición a los donantes y a las familias afectadas por el cáncer. En palabras de Bernad, “es inadmisible que mientras los hospitales carecen de fondos para tratamientos avanzados, se utilicen recursos para promover caprichos personales”.

Hasta el momento, ni María Blasco ni el CNIO han emitido declaraciones oficiales en relación con las graves imputaciones.

Un modelo cuestionado: ¿quién supervisa el uso de los donativos?

La denuncia también pone en el foco la falta de transparencia y supervisión en la gestión de los fondos destinados a instituciones de investigación. Expertos en ética pública han señalado que este caso es sintomático de una gestión descontrolada de los recursos públicos bajo la administración de Sánchez, donde el nepotismo y los conflictos de interés parecen haberse convertido en norma.

Un caso que marcará un precedente

Este escándalo no solo pone en jaque la reputación de uno de los centros más prestigiosos en la investigación oncológica, sino que también abre una puerta para repensar los mecanismos de control sobre el uso de los fondos públicos y privados.

Mientras tanto, la Justicia española deberá determinar si las acusaciones tienen fundamento, en un contexto en el que la confianza pública en las instituciones se encuentra en mínimos históricos.