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Bruselas, Washington y el CNI alertan contra Huawei, pero Sánchez mantiene sus contratos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

Bruselas considera “justificada” la exclusión de Huawei y ZTE, pero España sigue adjudicándoles trabajos como la gestión de escuchas judiciales o centros de mando policial

La Comisión Europea lleva más de dos años advirtiendo al Gobierno de Pedro Sánchez sobre los "altos riesgos" de contratar con Huawei y ZTE, empresas chinas consideradas de alto riesgo para la seguridad de las redes 5G. Pese a estas advertencias, España continúa adjudicando contratos a Huawei para tareas sensibles como la custodia de escuchas judiciales, el equipamiento de centros de mando o la gestión de videoconferencias policiales.

En junio de 2023, Bruselas dejó claro en un informe que ambas compañías presentan "riesgos sustancialmente más altos" que otros proveedores y recomendó "aplicar restricciones o excluir" a la empresa china. El documento citaba evaluaciones de servicios de inteligencia y la experiencia de países como Suecia, Francia o Reino Unido, que ya habían expulsado a Huawei de sus infraestructuras críticas.

“Debido a estos graves riesgos (…) la Comisión considera que las decisiones adoptadas por los Estados miembros en el sentido de aplicar restricciones o excluir a Huawei y ZTE están justificadas”, recogía el texto oficial.

Advertencias desde Washington

En julio de 2024, la presión aumentó desde el otro lado del Atlántico. Los comités de Inteligencia del Congreso de Estados Unidos advirtieron a España que dejarían de compartir información sensible si los operadores españoles continuaban utilizando componentes de Huawei. El argumento se basa en la ley china, que obliga a la compañía a entregar cualquier dato que el Gobierno de Pekín considere estratégico.

Las sospechas sobre Huawei no son nuevas. Desde 2018, la Administración de Donald Trump acusó a la firma de espiar para el Partido Comunista chino y de financiar en secreto a Irán. Ese mismo año, Canadá, a petición de EE.UU., detuvo a Meng Wanzhou, directora financiera de la compañía, por supuestamente violar sanciones contra el régimen iraní. Aunque nunca se han presentado pruebas concluyentes, tanto Trump como Joe Biden han mantenido que existen razones fundadas para considerar a Huawei una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.


Las alertas del CNI

Las advertencias tampoco se limitan al ámbito internacional. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lleva años alertando de que China representa una amenaza para la estabilidad de España y de la OTAN. En su Informe Anual de Seguridad Nacional de 2023, el CNI avisaba de que espías chinos están “muy activos” en el país, tratando de influir y captar información confidencial en los ámbitos político, militar y económico.

El documento señalaba que Pekín utiliza "agentes no tradicionales" para acceder a datos científicos y tecnológicos, así como para injerir en decisiones que afecten a sus intereses estratégicos. “Los objetivos están enfocados a la obtención de información política, militar o científico-tecnológica, así como a la construcción de redes de influencia en las altas esferas de poder político y económico”, advertía el informe.

Sin embargo, en el informe de 2024, publicado en marzo de este año, desaparecieron las referencias a la injerencia china en España y el tema no ha vuelto a mencionarse oficialmente.

Huawei en España

A día de hoy, Huawei almacena información laboral de ciudadanos españoles equivalente a 400 millones de copias de El Quijote y mantiene las escuchas del Ministerio del Interior.

Ni la posición firme de Bruselas, ni las advertencias de Washington, ni las alertas del CNI han cambiado la política de contratación del Ejecutivo español. Mientras gran parte de Europa ha optado por vetar a Huawei de sus redes críticas, Moncloa continúa tratándola como un proveedor habitual, combinando la preocupación por la seguridad con intereses comerciales, congresos tecnológicos y relaciones diplomáticas con Pekín.