Barajas endurece los accesos para frenar la pernocta de sintecho: alivio parcial y críticas a la eficacia
El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha activado un nuevo sistema de control de accesos nocturnos en la Terminal 4, como respuesta a la prolongada crisis de personas sin hogar que ocupaban estas instalaciones. Según informa El Debate, los nuevos controles han reducido visiblemente la presencia de sintecho en las plantas superiores, aunque la medida aún genera dudas, críticas y no resuelve el fondo del problema.
Control en puerta única y despliegue parcial de vigilancia
Desde las 21:00 hasta las 05:00 horas, solo la puerta 8 de la T4 permanece abierta para el acceso de pasajeros y trabajadores. Allí, personal de seguridad exige la presentación de billete o tarjeta de embarque. A quienes llegan en autobuses se les informa en voz alta y en varios idiomas de la nueva política.
Según pudo comprobar El Debate, los laterales de la planta principal ya no presentan escenas habituales de indigencia como en semanas anteriores. Aena también retiró mobiliario vulnerable y procedió a desinfecciones tras detectarse plagas de chinches y garrapatas. Sin embargo, en la planta 0 y el nivel -1 aún se localizan unas 20 personas durmiendo o sentadas con sus pertenencias, lo que demuestra que la medida no ha erradicado el fenómeno, sino que lo ha desplazado.
Sensación de seguridad reforzada… pero parcial
Varios viajeros han declarado sentirse “más seguros” con la nueva vigilancia, destacando la mayor presencia de personal de seguridad y refuerzos en los accesos al Metro. La medida es, para muchos, “un acierto que aporta orden” en un entorno donde pernoctaban hasta 500 personas sin recursos en pleno corazón del principal aeropuerto de España.
Sin embargo, también se registran quejas por la falta de uniformidad y rigor en los controles. Algunas puertas de llegadas siguen sin vigilancia, lo que permitiría el acceso por zonas no controladas. A ello se suma el desconcierto entre pasajeros apurados que desconocen el nuevo sistema y protestan por lo que consideran una medida de difícil comprensión y poca efectividad estructural.
El origen: meses de pasividad y desacuerdo entre administraciones
Como ya había revelado The Objective, la pasividad institucional y el cruce de reproches entre Aena y el Ayuntamiento de Madrid agravaron la situación. Mientras Aena reclama a Madrid que actúe como responsable de los servicios sociales, el consistorio de José Luis Martínez-Almeida replica que no dispone de recursos suficientes y exige una estrategia estatal.
Un equipo del Defensor del Pueblo visitó recientemente las instalaciones como parte de una investigación sobre la gestión humanitaria y sanitaria de este conflicto prolongado, que ha puesto en entredicho la capacidad de respuesta del sistema público ante crisis sociales en espacios de tránsito masivo.
¿Solución o parche? La gestión aún está en entredicho
Los nuevos controles, si bien han aliviado visualmente la presión en ciertas áreas de la terminal, no abordan el núcleo del problema: la falta de alternativas habitacionales, la ausencia de coordinación entre administraciones y la precariedad de los operativos nocturnos.
Tanto El Debate como The Objective coinciden en que la eficacia de la medida es parcial y temporal, y que los sintecho siguen accediendo a zonas menos vigiladas o se desplazan a otras terminales. El número de personas en situación de calle, sumado a la insalubridad detectada por los propios trabajadores, deja en evidencia la urgencia de una solución estructural, humanitaria y legal.
Barajas no es solo un hub aéreo; es también, desde hace meses, el epicentro de un conflicto que pone a prueba la capacidad del Estado para responder ante la exclusión social en espacios públicos críticos. Los nuevos controles han contenido, pero no resuelto, una crisis que requiere más que filtros y refuerzos: exige voluntad política, recursos sociales y cooperación interinstitucional real.