Barajas se desborda: los vigilantes se plantan y 400 sintecho convierten la T4 en refugio sin ley
La crisis humanitaria en el aeropuerto de Madrid-Barajas se agrava ante la presencia de unas 400 personas sin hogar que pernoctan cada noche en sus instalaciones. Según ha informado The Objective, los vigilantes de seguridad se niegan a aplicar los controles de acceso ordenados por Aena por falta de respaldo legal, mientras el Ayuntamiento de Madrid y la gestora aeroportuaria se culpan mutuamente de la situación.
Vigilancia desbordada y rechazo a aplicar controles sin orden firmada
Aena anunció un plan para limitar la entrada a las terminales a pasajeros y empleados acreditados. Sin embargo, los equipos de seguridad se han plantado: se niegan a impedir el acceso a personas sin hogar sin una orden escrita, alegando inseguridad jurídica.
“Esto es una zona pública. Hasta que no haya una instrucción firmada, no podemos impedir la entrada a nadie”, aseguran trabajadores del aeropuerto.
La Terminal 4 es el principal foco de preocupación. Los empleados denuncian un ambiente nocturno conflictivo, describiéndola como “el Bronx”, y se quejan de la escasa plantilla en turnos clave y del riesgo físico al que se ven expuestos.
Insalubridad y plagas: el otro gran problema en las terminales
A lo largo de los últimos días, se ha procedido a desinfecciones en mostradores, baños y zonas de tránsito tras detectarse chinches, cucarachas y garrapatas, con testimonios gráficos de picaduras aportados por los trabajadores.
Aunque Aena niega la existencia de una plaga, ordenó la intervención de una empresa de fumigación, mientras el temor crece entre el personal por los efectos sanitarios de la convivencia con centenares de personas en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Enfrentamiento institucional: Madrid y Aena se reparten la responsabilidad
Aena considera que es el Ayuntamiento quien debe encargarse del problema como responsable de los servicios sociales, y ha enviado un requerimiento legal al consistorio de José Luis Martínez-Almeida. El alcalde, por su parte, ha negado que el municipio tenga margen de actuación, asegurando que los recursos están completos y acusando a Aena de «ignorar lo más importante: las personas».
La Policía Nacional, según fuentes citadas por The Objective, se limita a actuar solo en caso de delitos, dejando la aplicación del reglamento aeroportuario en manos de la seguridad privada, que rechaza asumir tareas para las que no ha sido legalmente habilitada.
Visita del Defensor del Pueblo y protocolo fallido en marzo
Esta semana, un equipo del Defensor del Pueblo visitó las instalaciones de Barajas sin previo aviso como parte de una investigación abierta en marzo para evaluar la respuesta institucional a la presencia de personas sin hogar en aeropuertos españoles.
También se ha sabido que Aena intentó activar en marzo un plan conjunto con la Policía para cerrar parcialmente la T4 de noche, pero este no se ejecutó. La medida incluía varias fases y mayor presencia de vigilantes, pero nunca entró en vigor. «Hasta que no se cambie el reglamento, no cambiará nada», advierten fuentes implicadas.
Barajas, uno de los principales aeropuertos de Europa, enfrenta una crisis de humanidad y gobernanza. Mientras centenares de personas sobreviven sin recursos, higiene ni atención social, las autoridades no logran consensuar ni una solución legal ni una salida humanitaria efectiva. El problema, lejos de resolverse, sigue creciendo bajo la mirada pasiva de las instituciones.