La banda del Peugeot: así empezó la erosión democrática desde las entrañas del PSOE
Un informe de la Guardia Civil sitúa a Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García como eje de una estructura paralela de poder
Según recoge el informe de la UCO, si se confirman siquiera algunos de los elementos que aparecen en las grabaciones, España habría estado gobernada, en parte, por una estructura paralela cuya operativa y lealtades internas responderían más a los patrones de una organización de interés particular que a una institución democrática funcional.
El núcleo central lo integran cuatro nombres: Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García. Este último, un militante de base en 2014, ascendió rápidamente a posiciones de confianza tras la llegada de Sánchez a la Secretaría General del PSOE. Lo que comenzó como una campaña de primarias aparentemente legítima se ve hoy envuelta en graves sospechas sobre irregularidades y fraude interno, según se desprende de los registros analizados por la Guardia Civil.
2014: El origen del poder
El 13 de julio de 2014, Pedro Sánchez vence las primarias socialistas con el 49% de los votos. Horas antes, a las 17:39, Koldo García habría recibido un mensaje de Santos Cerdán instándole a completar el voto de dos personas ausentes en la urna. El informe de la UCO recoge una contestación inmediata: “Ya está.” Fue la primera piedra sobre la que se levantaría el denominado “sanchismo”.
Aquella victoria sirvió para consolidar un nuevo estilo de liderazgo dentro del PSOE: personalista, de férreo control orgánico, donde las siglas y estructuras tradicionales fueron absorbidas por un círculo cada vez más estrecho, más homogéneo en lo ideológico y más permeable a las lógicas de la lealtad directa.
El vehículo del poder: Peugeot y resistencia
Tres años más tarde, en 2017, Sánchez regresa a la cúpula del partido tras ser desalojado por el Comité Federal. Lo hace, simbólicamente, en un Peugeot 407 acompañado de Koldo García, Ábalos, Lastra y Cerdán. Aquella campaña, presentada como una cruzada regeneradora contra el “aparato”, habría consolidado un liderazgo que reemplaza el debate plural por un sistema vertical de confianza e imposición.
El círculo —ya constituido— se convierte en la piedra angular de la nueva gobernabilidad. Pero como indica el último informe de la UCO, ese mismo círculo aparece implicado en conversaciones, gestiones y maniobras propias de una estructura paralela de poder, con prácticas alejadas del marco institucional.
Correos, Renfe, Seitt: cargos, nombramientos y retribuciones
Tras la moción de censura de 2018, la llegada al poder permite a ese núcleo nombrar a personas afines en puestos estratégicos. Entre los primeros, Juanma Serrano, amigo personal de Sánchez, fue nombrado presidente de Correos. Allí permaneció hasta 2023. En paralelo, Koldo García, sin experiencia en infraestructuras, se incorporó al consejo de Renfe. Una red de colocaciones que, según detalla la investigación, habría sido instrumental para la expansión de actividades bajo sospecha.
Grabaciones, sobres y cifras
En enero de 2021, en una conversación grabada por el propio Koldo —hoy clave en el caso—, se mencionan entregas de 450.000 euros en sobres. Santos Cerdán interviene airadamente: “¡De eso no se habla!”. La existencia de estos audios, muchos de ellos anteriores a la irrupción pública del caso, sugiere una práctica deliberada de vigilancia interna, presumiblemente con fines de autodefensa ante futuras fracturas del grupo o eventuales investigaciones.
El relato judicial que comienza a tomar forma, si se consolida con pruebas sólidas en sede procesal, no describe simplemente un caso de corrupción. Configura el retrato de una degradación institucional prolongada, iniciada desde el interior del partido político que más tiempo ha gobernado España desde la Transición. La paulatina sustitución de procedimientos colegiados por vínculos personales; la aparición de tramas que operan en la penumbra de los nombramientos y adjudicaciones; y la utilización instrumental de las instituciones del Estado para fines de supervivencia política revelan una forma de descomposición progresiva del sistema democrático.
Si en política la forma importa tanto como el fondo, lo que sugieren estas grabaciones no es solo la comisión de delitos, sino la normalización de un estilo de gobierno donde lo informal sustituye a lo legal, y lo personal a lo institucional.