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El apoyo de Moncloa a Huawei y Maduro enciende las alarmas en la Casa Blanca

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

La Casa Blanca ha elevado el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez y amenaza con represalias estratégicas si España mantiene sus vínculos con China, Venezuela y su distanciamiento de Israel

La Administración Trump ha elevado el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez, advirtiendo de posibles represalias estratégicas si España mantiene su actual alineamiento con los regímenes de China y Venezuela. Según fuentes diplomáticas, Washington considera estos vínculos como una amenaza directa a la cooperación bilateral, y planea responder afectando a empresas clave españolas como Telefónica, Indra, Navantia y Repsol.

El Departamento de Estado ha expresado su “perplejidad” ante la política exterior del Ejecutivo español, especialmente por su acercamiento a Huawei, el respaldo diplomático a Nicolás Maduro, y la creciente distancia con Israel. El caso del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, señalado por sus vínculos con Caracas, ha sido el detonante para la “monitorización” oficial de las relaciones España-Venezuela.

Empresas españolas, en el punto de mira

El endurecimiento de la postura estadounidense podría tener consecuencias directas para corporaciones estratégicas que operan en el mercado norteamericano. La presión comercial afectaría a sectores tecnológicos, energéticos y de defensa, con potenciales restricciones o revisiones contractuales que pondrían en jaque inversiones millonarias.

Defensa y seguridad, también en tensión

El distanciamiento no es solo económico. La negativa de España a comprar los F-35 y el uso continuado de Huawei en infraestructura crítica ha encendido las alarmas de seguridad en la Casa Blanca. Altos cargos de inteligencia estadounidenses ya han advertido a Moncloa que estos contratos suponen una “quiebra de seguridad insalvable”, al considerar que la información almacenada podría ser accesible por el régimen chino.

La colaboración en materia antiterrorista y el uso compartido de bases como Rota o Morón también podrían verse perjudicados si se mantiene el actual rumbo diplomático. De hecho, algunas voces en el Pentágono ya proponen un eventual traslado de activos militares hacia Marruecos u otros socios más alineados.

Albares, en la cuerda floja

El titular de Exteriores, José Manuel Albares, ha sido duramente criticado por diplomáticos estadounidenses, que consideran su mandato “amortizado”. En círculos de Bruselas y Washington se da por hecho que su relevo es cuestión de tiempo, dada la creciente degradación de las relaciones bilaterales.

La advertencia es clara

Fuentes cercanas al Departamento de Estado consideran que “España se está alejando de los valores comunes de Occidente” y que la alianza estratégica no puede mantenerse sin una revisión de su política exterior. La Casa Blanca ha hecho llegar su malestar directamente a Moncloa, que ya trabaja en planes de contingencia por si se produce una crisis diplomática de mayor envergadura.

Moncloa contraataca

En respuesta, Sánchez y Albares han defendido su política exterior como una apuesta por una “mayor autonomía estratégica”. “Comerciar más y con más socios nos hace más libres”, ha dicho el ministro. Por su parte, el presidente aseguró en una entrevista reciente que “Estados Unidos, al debilitar el orden internacional, pone en peligro al resto del mundo”.