El año judicial arranca bajo boicot por la presencia del fiscal general procesado
El fiscal general, a un paso del juicio por revelación de secretos, mantiene su intervención institucional en el acto presidido por el Rey en el Tribunal Supremo
La apertura del año judicial, prevista para este viernes en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo, se celebrará en un clima de tensión sin precedentes. Un grupo creciente de jueces y fiscales planea boicotear el acto ante la anunciada presencia e intervención de Álvaro García Ortiz, actual fiscal general del Estado, quien se encuentra procesado por un presunto delito de revelación de secretos.
El malestar entre los miembros de la judicatura y el Ministerio Fiscal es palpable. Numerosos magistrados del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional califican de "bochornosa" e incluso "dañina para la democracia" la participación de García Ortiz en un acto institucional mientras pesa sobre él una causa penal derivada de la querella del empresario Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.
Una ceremonia bajo tensión
El acto, presidido por Felipe VI, contará con la intervención de la presidenta del Supremo y del CGPJ, Isabel Perelló, quien repite por segundo año consecutivo. El discurso del fiscal general se mantiene en el programa oficial, a pesar de las presiones ejercidas por sectores judiciales que consideran inapropiada su intervención en el actual contexto procesal.
Algunos jueces y fiscales han decidido no asistir en absoluto, mientras que otros se ausentarán únicamente durante la alocución de García Ortiz. Una parte minoritaria ha optado por una forma más discreta de protesta: no aplaudirán su intervención, aunque insisten en que respetan su presunción de inocencia.
“Ese no es el debate. El asunto es si una persona manchada puede dar lecciones de legalidad”, declara un fiscal crítico.
Un fiscal general procesado
García Ortiz se enfrenta a una causa judicial por haber revelado presuntamente información protegida durante una filtración vinculada al entorno de Ayuso. El pasado 29 de julio, la Sala de Apelación del Supremo confirmó su procesamiento, lo que convierte a García Ortiz en el primer fiscal general en la historia democrática española en participar en el acto solemne del año judicial estando formalmente imputado.
La Ley Orgánica del Poder Judicial, en su artículo 181, establece que durante la ceremonia el fiscal general debe leer la memoria anual de la Fiscalía, centrada en la evolución de la criminalidad, la prevención del delito y propuestas de reforma judicial. Pese a su situación judicial, el Gobierno mantiene su respaldo. El ministro de Justicia, Félix Bolaños, reiteró recientemente que el fiscal general está “en plenitud de facultades” para ejercer sus funciones.
Un daño institucional creciente
El Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal no contempla el procesamiento como causa automática de cese. Sin embargo, desde distintos ámbitos políticos, judiciales y asociativos se ha solicitado su dimisión por responsabilidad institucional. Los críticos advierten del “enorme daño reputacional” que supone mantener en el cargo a una figura con tal nivel de exposición judicial.
“Debería haberse marchado por dignidad, por el bien de la Fiscalía”, afirman varios fiscales.
Mientras tanto, el juez Ángel Hurtado, instructor del caso, ha dado tres días de plazo a las acusaciones para reformular sus escritos tras el archivo parcial de la causa para la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez. En los escritos originales, se llegaron a solicitar hasta seis años de prisión para García Ortiz.
Precedentes polémicos
Este nuevo episodio se suma a una serie de controversias que han salpicado la ceremonia en años anteriores. En 2023, las tensiones giraron en torno a la elección de Isabel Perelló, la primera mujer en presidir el CGPJ, tras un acuerdo político de última hora. En 2022, el entonces presidente del Consejo, Carlos Lesmes, anunció su intención de dimitir por la parálisis institucional en la renovación de órganos judiciales, situación que se prolongaba desde hacía más de cuatro años.