Anglés, 59 años y aún libre: el rostro del horror de Alcàsser sigue sin aparecer
Interpol mantiene viva su ficha policial mientras la Justicia española sigue sin darlo por muerto tres décadas después del crimen
Este 25 de julio, Antonio Anglés Martins, el principal sospechoso del asesinato de las niñas de Alcàsser, ha cumplido oficialmente 59 años. Aunque permanece en paradero desconocido desde 1993, las autoridades españolas e internacionales no lo dan por muerto. Su nombre sigue figurando entre los criminales más buscados del mundo, y como cada año, Interpol ha actualizado su ficha policial, manteniendo su estatus de prófugo de la justicia.
La Policía Nacional, Europol y Interpol lo siguen considerando vivo y en busca y captura por uno de los crímenes más atroces de la historia reciente de España: el secuestro, violación, tortura y asesinato de Miriam García, Desirée Hernández y Antonia Gómez, tres adolescentes valencianas que desaparecieron en noviembre de 1992 y cuyos cuerpos fueron encontrados dos meses después en una fosa.
Una huida que desconcierta
Desde su fuga, tras ser identificado como sospechoso principal, Antonio Anglés ha conseguido burlar durante más de 30 años a las fuerzas de seguridad. Su última pista documentada lo sitúa a bordo del City of Plymouth, un buque mercante británico, del que se fugó misteriosamente en alta mar. Según una de las versiones más extendidas, pudo haber muerto durante esa travesía. Sin embargo, ninguna prueba forense ni testimonio fiable ha certificado su fallecimiento, lo que impide cerrar oficialmente el caso.
La familia de Anglés, incluso, inició en 2022 trámites para declararlo muerto por razones legales y patrimoniales, pero el juzgado de Alzira, que todavía instruye el caso, no lo ha aceptado.
En busca y captura hasta 2029
Legalmente, el delito no prescribe hasta el 14 de diciembre de 2029, tras una reciente reactivación procesal en 2009 cuando se ordenó intervenir las comunicaciones de su hermana, Kelly Anglés. Esa diligencia reinició el cómputo de la prescripción, por lo que si Anglés apareciera vivo antes de esa fecha, aún podría ser juzgado por los asesinatos.
En paralelo, se han realizado nuevas investigaciones forenses, empleando tecnología moderna para intentar encontrar pruebas biológicas que confirmen su implicación directa en el crimen. Aunque se han obtenido algunos avances en el análisis de restos genéticos, ninguno ha sido concluyente hasta la fecha.
Una figura simbólica del horror
Antonio Anglés, de nacionalidad española y brasileña, tenía antecedentes por violencia y secuestro antes del crimen de Alcàsser. Su historial violento y reincidente lo convierte, según los investigadores, en un perfil de peligrosidad extrema. En 1992, tras fugarse aprovechando un permiso penitenciario, cometió el crimen por el que aún se le persigue.
Las autoridades lo describen como uno de los pocos criminales en el mundo que ha conseguido mantenerse fuera del radar policial durante tanto tiempo. En 2021, la Policía Nacional y Europol difundieron una reconstrucción facial de cómo podría lucir Anglés en la actualidad. Sin embargo, ni ese retrato ni las múltiples campañas de búsqueda han dado resultado.
La herida abierta del caso Alcàsser
El caso Alcàsser marcó un antes y un después en la sociedad española. No solo por la brutalidad del crimen, sino también por la atención mediática que acaparó y el cuestionamiento a la eficacia del sistema judicial. Miguel Ricart, el único condenado por el crimen, fue puesto en libertad en 2013 tras cumplir 21 años de prisión. Desde entonces, la figura de Anglés se ha convertido en una sombra persistente, símbolo tanto del mal como de la impunidad.
Hoy, más de tres décadas después, la ficha de Anglés sigue actualizada, su búsqueda continúa, y la familia de las víctimas aún espera justicia plena. Mientras no haya cuerpo ni prueba concluyente de su muerte, el caso no se cerrará. Y hasta entonces, Antonio Anglés seguirá siendo el fugitivo más infame de España.