Afiliaciones exprés y limpieza democrática: así fue el amaño de las primarias en el PSOE
La historia que revela Vozpópuli sobre las primarias del PSOE andaluz de 2021 no es solo una crónica de pucherazos locales ni una disputa faccional más. Es el retrato de una lógica de poder interna que, con el paso del tiempo y el peso de los procesos judiciales, va desnudando las grietas del partido que más tiempo ha gobernado en democracia.
Lipasam, escobas y afiliaciones de emergencia
Según la información publicada, 78 empleados de Lipasam, la empresa municipal de limpieza de Sevilla, fueron inscritos en cuestión de horas como militantes del PSOE en distritos clave como Macarena y Triana, bastiones del susanismo. La mecánica era repetitiva y, a la vez, reveladora: certificados laborales emitidos desde recursos humanos del Ayuntamiento —presidido por el entonces candidato Juan Espadas— legitimaban las fichas de alta de personal sin vínculo residencial con las agrupaciones. En algunos casos extremos, como el de una mujer de 92 años, ni siquiera existía relación vecinal con el distrito en cuestión.
El propósito era inequívoco: cambiar el equilibrio de fuerzas internas inflando el censo en las agrupaciones donde Susana Díaz mantenía mayorías claras. Todo enmarcado en una operación dirigida desde Ferraz, bajo la supervisión de José Luis Ábalos y su entonces lugarteniente Santos Cerdán, hoy en prisión provisional, pero en aquel momento, ascendiendo a la cúspide de la Secretaría de Organización tras la caída del primero.
De Celis: el operador en la sombra
El artículo apunta también a un papel destacado de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, hoy vicepresidente segundo del Congreso y entonces uno de los más fervientes operativos del sanchismo en Andalucía. Sus vínculos personales con Cerdán son ahora visibles no solo en la política, sino en la feria: una foto junto a la caseta sevillana del diputado desmiente su presunta neutralidad.
Testimonios recogidos señalan que De Celis tejió redes con constructores locales y dirigentes vecinales para movilizar afiliaciones a favor de Espadas. Y es que, en palabras de un exdirigente de la agrupación Macarena, "no salía de Triana". La operación fue descrita como una suerte de "toque a rebato", no entre cuadros políticos experimentados, sino entre trabajadores municipales movilizados como peones electorales.
La dimensión moral de la operación
Más allá del éxito táctico que supuso la victoria de Espadas (54,4% en Sevilla, 55% a nivel regional), el relato pone el foco en una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto se puede justificar la manipulación orgánica para imponer un candidato oficialista?
Ferraz ignoró impugnaciones, validó altas a medida y toleró prácticas que no se sostendrían en ningún estándar democrático interno. Y lo hizo bajo un principio simple: consolidar el poder interno en Andalucía, la federación históricamente más independiente del PSOE, donde el sanchismo no terminaba de aterrizar.
Hoy, con el partido inmerso en una crisis judicial sin precedentes, la ética de esos métodos cobra otra dimensión. Ya no se trata solo de "ganar", sino de cuánto se ha corrompido el proceso para hacerlo. Lo que antes parecía una operación pragmática, ahora adquiere contornos de práctica sistemática de ingeniería interna encubierta, de degradación procedimental. Y sobre todo, de utilización del Estado —y sus recursos públicos— para fines partidistas.
¿Un caso aislado o un patrón estructural?
Cuando una empresa pública sirve de cantera de militancia exprés; cuando las direcciones locales que denuncian son barridas sin más; cuando el secretario de Organización acaba encarcelado por una trama paralela de mordidas y contratos amañados… cabe preguntarse: ¿fue esto una anomalía puntual o el síntoma de una enfermedad más profunda?
Hoy, mientras el PSOE se prepara para un comité federal clave, las viejas heridas se reabren con el filo de la memoria. Para quienes fueron barridos por la operación de 2021, las preguntas siguen sin respuesta. Y el silencio de Susana Díaz, que ha dicho que el recuerdo "todavía le remueve", no es de prudencia: es de cicatriz.