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Adif y Renfe, los grandes beneficiados de los fondos UE sin mejoras visibles

Un agente de Policía Nacional frente a varias personas en la estación de Atocha. / EP

El reciente colapso en la línea AVE Madrid-Sevilla ha reavivado las dudas sobre la eficacia en la gestión de los fondos europeos: más de 4.300 millones canalizados por Adif y otros cientos por Renfe no han impedido el deterioro del servicio

El sistema ferroviario español atraviesa una de sus etapas más críticas pese a haber recibido casi 5.000 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación financiado por la Unión Europea. Empresas públicas como Adif y Renfe han absorbido la mayor parte de estas subvenciones, sin que ello haya derivado en una mejora sustancial en la calidad, fiabilidad o sostenibilidad del transporte ferroviario en España, según publica VozPopuli.

La situación ha alcanzado un nuevo punto de inflexión esta semana, con la avería masiva en la línea de Alta Velocidad Madrid-Andalucía, que ha afectado a más de 11.000 viajeros, sumándose a una larga lista de incidencias. Solo en 2024, Cercanías Madrid registró más de mil fallos en su red, mientras que los Rodalies catalanes siguen arrastrando consecuencias del reciente apagón eléctrico.

El contraste con la inyección de fondos

Según datos oficiales recopilados por el economista Santiago Sánchez, experto en el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), Adif y Renfe se encuentran entre los mayores receptores de fondos Next Generation en España. A mediados de febrero de 2025, se les habían adjudicado ya:

  • 1.174 millones y 1.088 millones a Adif (infraestructuras ferroviarias).

  • 1.656 millones y 434 millones a Adif-Alta Velocidad.

  • 96,5 millones a Renfe Viajeros.

  • 452 millones más al Ministerio de Transportes para actuaciones en movilidad sostenible.

En total, Adif concentra 4.352 millones de euros, siendo la entidad más beneficiada del país, mientras que Renfe suma casi 100 millones adicionales.

¿Dónde está el resultado?

Los fondos estaban destinados a fomentar una “movilidad sostenible, segura y conectada”, pero en la práctica, los objetivos de calidad fijados por el Gobierno siguen sin cumplirse. La llamada Estrategia Indicativa Ferroviaria, aprobada el 27 de abril de 2021, prometía “dotar de coherencia y efectividad” la planificación ferroviaria, mejorando especialmente la red de Cercanías y apostando por reducir el uso del vehículo privado.

Sin embargo, expertos del sector ferroviario señalan que, más allá de los anuncios, no hay resultados tangibles para los ciudadanos. Las incidencias persisten, los viajeros siguen sufriendo interrupciones constantes y la fiabilidad del sistema ha caído en picado, como han evidenciado los recientes colapsos en Madrid y Andalucía.

Crecen las críticas

La oposición política ha intensificado sus críticas al Ejecutivo, acusándolo de mala gestión de los fondos europeos. El Partido Popular y Vox han exigido explicaciones por la falta de resultados, mientras que diversas asociaciones de usuarios y sindicatos ferroviarios reclaman una auditoría externa del uso de estas ayudas.

El Ejecutivo, por su parte, insiste en que los planes siguen su curso y que los efectos de las inversiones “se verán a medio plazo”. Sin embargo, a juzgar por los datos actuales, la desconexión entre el discurso oficial y la realidad del servicio ferroviario es cada vez más difícil de justificar.

El caso de Adif y Renfe es, según fuentes del sector, un ejemplo paradigmático de cómo los fondos Next Generation, concebidos para la transformación estructural de los Estados miembro tras la pandemia, no siempre están logrando el impacto esperado, especialmente en áreas clave como el transporte público.