Ábalos se revuelve: romperá con Sánchez y colaborará con la Justicia apuntando a Cerdán y a Koldo
La figura de José Luis Ábalos, una de las más representativas del aparato orgánico del PSOE en la última década, ha experimentado una mutación significativa. Según Vozpópuli, el exministro ha preparado —en el marco de una reunión confidencial celebrada el pasado jueves— una estrategia procesal basada en la colaboración activa con la Justicia, con el objetivo de evitar la prisión provisional y reconfigurar su posición ante el Tribunal Supremo.
En el centro de esta decisión subyace un diagnóstico claro: la ruptura con el liderazgo del presidente Pedro Sánchez es total, y la continuidad en el silencio ya no ofrece resguardo político ni jurídico.
La colaboración como vía de defensa
La iniciativa no parte de una confesión de culpabilidad en sentido estricto. Ábalos, según la citada información, mantiene que no ha percibido comisiones ilegales. No obstante, estaría dispuesto a aportar datos sustantivos sobre el funcionamiento interno de la trama investigada, señalando directamente a Santos Cerdán como eje operativo, y a Koldo García como ejecutor de las gestiones cuestionadas.
Esta disposición supone un cambio radical de estrategia: de la defensa cerrada a una lógica de cooperación con valor instrumental para el avance de la instrucción. La intención es clara: “completar la línea de puntos antes de que lo hagan por él”, en palabras de fuentes jurídicas consultadas por Vozpópuli.
Una decisión que rompe con el relato de “operación de Estado”
Durante las últimas semanas, Ábalos habría albergado la idea de que la investigación era producto de una maniobra estructural dentro del Estado contra el Gobierno. Sin embargo, según el mismo medio, este enfoque habría sido descartado durante la reunión con juristas independientes, celebrada en Madrid, tras barajar escenarios más discretos como Alarcón o Honrubia.
El encuentro, que Vozpópuli califica de decisivo, no formó parte de la defensa legal oficial del exministro, sino que se produjo en términos de consulta estratégica. En él, Ábalos habría asumido que la estructura del PSOE se encuentra “en llamas”, y que su salida pasa por una colaboración activa que implique incluso información sobre otros altos cargos del Ejecutivo y del partido.
Implicaciones potenciales de la colaboración
Entre los asuntos que podrían abordarse en la declaración que Ábalos ofrecerá el lunes al Tribunal Supremo, Vozpópuli enumera varios elementos sensibles:
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El papel de Cerdán y Koldo en las gestiones irregulares, incluidas adjudicaciones y relaciones con empresarios.
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La operación relativa al rescate de Plus Ultra, del que Ábalos asegura haberse enterado en el propio Consejo de Ministros, y que habría sido promovido por el ex secretario de Estado Pedro Saura, con conocimiento de Cerdán y del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
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El esquema de presiones externas e internas para favorecer determinados contratos públicos, incluso a escala internacional, como en el caso de Canarias y el presunto intento de establecer una refinería con petróleo venezolano.
Además, la decisión se inscribe en un contexto de profundo malestar personal y político. Ábalos habría acusado al presidente del Gobierno de utilizarlo como cortafuegos, y de haber erosionado su reputación con declaraciones públicas que calificó de "repugnancia moral" hacia su vida personal.
El símbolo de Roldán y el vacío del poder
En una escena evocada por sus interlocutores —según Vozpópuli—, el exministro fue confrontado con una imagen que condensaba el riesgo de su silencio: la del exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán saliendo solo de prisión, sin que nadie lo esperara. El paralelismo, simbólico pero contundente, habría contribuido a su decisión final.
Ábalos, hombre fuerte del “sanchismo” hasta 2021, estaría ahora dispuesto a romper completamente con el PSOE. La reunión terminó con una conclusión política directa: “Pedro Sánchez está muerto”, y la pregunta clave planteada al exministro fue si deseaba “acompañarlo”.
La declaración prevista para este lunes no es simplemente un trámite judicial. En el plano político, representa la posible ruptura definitiva del bloque que sostuvo la actual estructura del poder socialista durante más de un lustro.
La colaboración de Ábalos, si se materializa en términos documentados y verificables, podría tener un efecto devastador sobre la narrativa de integridad que el presidente del Gobierno ha tratado de mantener, y extender el radio de impacto de la instrucción hacia ministros actuales y figuras históricas del PSOE.
Lo que se dilucida, en última instancia, no es solo la responsabilidad individual de un exministro, sino la estabilidad de un relato de poder construido sobre la promesa de regeneración institucional tras la moción de censura de 2018. Un relato que, según lo que publica Vozpópuli, podría comenzar a desmoronarse desde dentro.