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Ábalos durmió en el Parador como “cliente VIP sin registro”: empleados lo confirman

José Luis Ábalos en el Congreso de los diputados. / A.E.

Seis trabajadores del establecimiento confirman la presencia del exministro en 2021 | El alojamiento fue gestionado bajo otro nombre y la suite quedó destrozada tras su uso

El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, se alojó en mayo de 2021 en el Parador de Sigüenza sin figurar oficialmente en el registro de huéspedes. Así lo han confirmado hasta seis empleados del establecimiento público, que aseguran que su llegada fue anticipada mediante un correo interno en el que se le calificaba como “cliente VIP que no se daba de alta”.

Según la información a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, la reserva se hizo a nombre de un tercero, y se incluyeron las habitaciones 208, 209, 210 y 211, que habrían sido ocupadas por Ábalos, su asesor Koldo García, varios escoltas y tres mujeres.

El Parador lo niega, pero los testimonios lo sitúan allí

Ábalos ha publicado un certificado firmado por el actual director del Parador, Fernando Tizón, donde se afirma que “no consta que se haya alojado en ningún momento en el establecimiento”. Sin embargo, empleados de distintos departamentos (limpieza, mantenimiento, recepción y restauración) han declarado que el exministro sí estuvo allí. Algunos incluso aluden a la existencia de grabaciones de seguridad que confirmarían su estancia.

“Claro que es ilegal, pero ya sabes cómo actúa esta gente”, explica uno de los trabajadores, refiriéndose a la práctica de registrar reservas con nombres falsos para evitar que queden trazas en la base de datos de la Policía, tal y como establece la Secretaría de Estado de Seguridad.

La suite 210: destrozos y restos de cocaína

Lo ocurrido en la habitación 210, una junior suite con bañera de hidromasaje, ha quedado grabado en la memoria de los empleados. En un audio al que ha accedido este medio, dos extrabajadores del Parador describen con detalle el estado en que encontraron la suite tras la salida del grupo: vasos rotos, mando de televisión dañado, teléfono arrancado, mesita volcada y restos visibles de cocaína sobre las superficies.

“Nos dijeron: ‘ponte guantes, la mesa está llena de cocaína’”, relata uno. “La copa había derramado todo por la pared”, confirma su compañera. Ambos mencionan además la presencia de botellas vacías esparcidas por la estancia y la participación de “pilinguis”, término con el que identifican a prostitutas que habrían acompañado al grupo.

Encubrimiento interno y desaparición de pruebas

El parte de desperfectos que debería haberse rellenado ha desaparecido, según los testimonios recabados. El trabajador responsable de su redacción afirma que el documento fue retirado o destruido por el jefe de mantenimiento, Alejandro Medina, en connivencia con el director del Parador. “Justo ese no lo encuentro”, lamenta.

El caso guarda similitudes con otro episodio que afectó al exministro en el Parador de Teruel, donde también se denunció el uso de una suite de lujo, la presencia de prostitutas y desperfectos no registrados formalmente.

¿Un patrón de conducta?

Este nuevo episodio alimenta la polémica en torno a José Luis Ábalos, investigado por su papel en la trama Koldo. Las revelaciones recientes —incluyendo gastos en restaurantes de hasta 3.000 euros al mes pagados por el PSOE, reuniones en reservados, y ahora esta denuncia sobre su estancia en Sigüenza— dibujan una trama de impunidad y privilegios que pone en entredicho el uso de recursos públicos durante su etapa en el Ejecutivo.

La aparición de testimonios verificados que contradicen las afirmaciones oficiales del Parador podría abrir la puerta a una nueva investigación interna en la red estatal de alojamientos turísticos. La cuestión no es ya si Ábalos estuvo o no: la evidencia anecdótica es abrumadora. La pregunta es quién permitió el encubrimiento, y si esta conducta se repite en otras instituciones públicas.