Oriente Medio

EEUU prepara el golpe: ataque selectivo contra el corazón del régimen iraní

Washington prepara escenarios de golpe quirúrgico contra objetivos clave iraníes y lanza un ultimátum que coloca a Oriente Medio al borde de una nueva tormenta militar

El presidente de EE.UU., Donald Trump. / EP
El presidente de EE.UU., Donald Trump. / EP

Estados Unidos sopesa un escenario de ataques militares contra Irán que podría ir más allá de una acción simbólica y centrarse en objetivos individuales de alto valor, e incluso abrir la puerta a un eventual cambio de régimen, según un informe basado en fuentes oficiales.

Dos funcionarios estadounidenses citados por Reuters, bajo condición de anonimato, aseguraron que estas opciones están en fase de planificación si el presidente Donald Trump decide autorizarlas. Entre los precedentes figura la operación ordenada en 2020 por el propio Trump que acabó con la vida del general iraní Qassem Soleimani, entonces jefe de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

El mandatario confirmó el viernes que está “considerando” un ataque militar limitado contra Irán con el objetivo de presionar a Teherán para alcanzar un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear. En declaraciones desde la Casa Blanca, Trump dejó claro que el margen para la diplomacia se está agotando.

“O llegamos a un acuerdo o será una desgracia para ellos”, afirmó, marcando un ultimátum que, según sus propias palabras, no superaría los “10 o 15 días”. La advertencia refuerza la percepción de que Washington prepara alternativas militares si fracasan las negociaciones.

Además, al ser preguntado recientemente sobre la posibilidad de un cambio de régimen en Irán, Trump respondió que “parece que eso sería lo mejor que podría suceder”, una afirmación que ha elevado la tensión en la región y alimentado las especulaciones sobre el verdadero alcance de los planes estadounidenses.

En paralelo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Oriente Medio. El despliegue de activos estratégicos, incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford, forma parte de una acumulación de fuerza que respalda las advertencias de la Casa Blanca y envía un mensaje directo a Teherán.

Fuentes regionales consultadas señalan que el liderazgo iraní es consciente de la cercanía del riesgo de una confrontación abierta y, por el momento, trataría de evitar una provocación directa. Sin embargo, existe una línea roja clara: Irán no aceptará restricciones sobre su programa de misiles de corto alcance, considerado un pilar estratégico por el líder supremo Ali Khamenei. Cualquier concesión en ese terreno sería vista internamente como una derrota.

Donde podría haber mayor margen es en los niveles de enriquecimiento de uranio, siempre que el eventual acuerdo incluya un alivio sustancial de las sanciones económicas impuestas por Washington.

El escenario que se dibuja es complejo. Por un lado, la Casa Blanca insiste en que prefiere un pacto diplomático. Por otro, mantiene sobre la mesa la opción de ataques selectivos contra individuos clave del aparato militar o político iraní, una estrategia que ya demostró estar dispuesta a ejecutar en el pasado.

La combinación de ultimátum, acumulación militar y planificación de operaciones específicas sitúa la crisis en un punto crítico. Las próximas jornadas serán decisivas para determinar si la presión desemboca en un nuevo acuerdo nuclear o en una escalada con consecuencias imprevisibles para la estabilidad de Oriente Medio.

Comentarios