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Trump rompe con Putin: “¡Se ha vuelto completamente loco!”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con la prensa en la Casa Blanca. / EP
Aunque durante años evitó censurar al líder ruso, ahora lo acusa de “haber cruzado una línea” y sugiere que “algo se ha roto” en el presidente ruso

En una de sus declaraciones más contundentes desde que comenzó la guerra de Ucrania, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado públicamente su malestar con el presidente ruso, Vladimir Putin. "Siempre he tenido una muy buena relación con Vladimir Putin, pero algo le ha pasado. ¡Se ha vuelto completamente LOCO!", escribió Trump en su red Truth Social, denunciando la brutalidad de los últimos ataques rusos en territorio ucraniano.

Estas declaraciones llegan tras el mayor bombardeo ruso sobre Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Más de 300 misiles y drones fueron lanzados contra Kiev y otras ciudades, provocando decenas de muertes civiles, incluidos menores.

Un giro en el discurso

Durante años, Trump ha mantenido una postura ambigua respecto a Putin, evitando condenas directas y sugiriendo incluso admiración por su liderazgo. Pero esta vez, visiblemente alterado durante una comparecencia improvisada en un aeropuerto de Nueva Jersey, Trump no solo criticó al mandatario ruso, sino que se mostró "sorprendido" por el aumento de la violencia: "No sé qué demonios le pasa. Está matando a mucha gente, y no me gusta nada. Algo le pasó a este tipo, y no me gusta".

Trump añadió que contempla nuevas sanciones contra Rusia, aunque evitó ofrecer detalles. Sus palabras suponen un cambio de tono frente a una administración que hasta ahora había priorizado un enfoque negociador, y que recientemente celebró el intercambio de prisioneros entre Moscú y Kiev como un avance diplomático.

Críticas cruzadas a Zelenski y Biden

A pesar del tono más duro contra Rusia, Trump no dejó de lado sus ataques habituales. Acusó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski de generar problemas con su discurso: “Todo lo que dice causa problemas. Esta es una guerra que nunca habría comenzado si yo hubiera sido presidente”, afirmó. También culpó al expresidente Joe Biden, asegurando que este conflicto es responsabilidad suya, junto a Putin y Zelenski.

"Esta es la guerra de Zelenski, Putin y Biden, no de Trump", insistió, reafirmando su retórica de distanciamiento de la responsabilidad internacional estadounidense.

La reacción internacional

Las palabras de Trump llegan tras las duras imágenes de destrucción en Kiev, donde la comunidad internacional ha reiterado su condena a los bombardeos indiscriminados. El general Keith Kellogg, enviado especial de Trump para la guerra, denunció en su cuenta de X que los ataques constituyen una "clara violación de los Protocolos de Ginebra" y exigió un alto el fuego inmediato.

Entretanto, la UE y otros aliados de la OTAN se han mostrado escépticos ante la consistencia de la política estadounidense. A pesar del endurecimiento verbal, no ha habido una acción concreta de Washington que modifique el equilibrio de poder en el conflicto. Trump sigue sin comprometerse del todo a apoyar militarmente a Ucrania, una posición que lo aísla de otras capitales occidentales.

Un liderazgo incierto

A cuatro meses de asumir su segundo mandato, Trump enfrenta crecientes críticas tanto internas como externas por su manejo de la guerra. La estrategia de buscar acuerdos rápidos con Putin y condicionar la ayuda a Ucrania ha fracasado en detener la escalada del conflicto, y muchos aliados ven con preocupación su falta de alineación con el consenso occidental.

En este contexto, sus nuevas declaraciones parecen más bien un intento por recuperar la iniciativa política, consciente del desgaste diplomático que su acercamiento al Kremlin le ha supuesto.

En cualquier caso, el tono cambiante de Trump, sus ataques contradictorios y su constante colocación equidistante entre agresor e invadido dibujan una política exterior cada vez más errática y difícil de interpretar para sus socios.