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Trump inicia la ofensiva contra la inmigración ilegal: primeras deportaciones en Chicago a partir del martes

El presidente electo de EEUU, Donald Trump. / Allison Robbert / EP
El presidente electo Donald Trump comienza a cumplir sus promesas de campaña con una medida drástica en el ámbito de la inmigración ilegal

Con una firme promesa de restaurar el orden en las fronteras, Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos, comenzará su mandato con lo que se perfila como la mayor operación de deportación interna en la historia reciente del país. En declaraciones previas, Trump aseguró que las redadas, previstas para arrancar el martes 20 de enero de 2025, se centrarán en inmigrantes ilegales con antecedentes penales, tal y como había señalado durante su campaña electoral.

A través de una declaración conjunta con su nuevo zar de la frontera, Tom Homan, la Casa Blanca confirmó que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevará a cabo una serie de operativos con la participación de entre 100 y 200 agentes especializados, lo que permitirá una acción coordinada a nivel nacional. El objetivo primordial de esta operación será eliminar a los delincuentes ilegales que residen en el país sin papeles, de acuerdo con las políticas anunciadas por el propio presidente electo.

Chicago será el epicentro de este operativo. En un evento celebrado en la ciudad, Homan destacó que la primera redada se llevará a cabo en la ciudad de los vientos, y si el alcalde de Chicago se opone a la cooperación, se tomará acciones legales en su contra. “Si el alcalde de Chicago no quiere ayudar, puede hacerse a un lado. Pero si nos pone trabas, si a sabiendas alberga u oculta a un inmigrante ilegal, lo procesaré”, advirtió Homan.

El contexto político no es menor. Durante la campaña electoral de Trump, la inmigración ilegal fue uno de los temas centrales que caló profundamente en su base electoral. De hecho, el 25% de la población de Chicago está compuesta por inmigrantes, lo que convierte a la ciudad en un punto estratégico para este tipo de operativos, según fuentes cercanas al gobierno.

Además de las redadas en Chicago, se esperan operaciones similares en Nueva York y Miami, en donde el ICE tendrá como objetivo a aquellos inmigrantes ilegales con antecedentes criminales. Tom Homan también destacó la importancia de estas redadas como un mensaje claro de que la nueva administración no tolerará las políticas de "ciudades santuario" que protegen a los inmigrantes ilegales de la deportación.

Según reportes del Wall Street Journal, la Operación Salvaguardia, como ha sido denominada por el gobierno, se extenderá durante toda la semana y movilizará a las agencias federales para realizar arrestos a nivel nacional. Los operativos estarán apoyados por las agencias estatales y locales, quienes serán las encargadas de realizar los seguimientos e investigaciones de los inmigrantes con órdenes de deportación.

En cuanto a la respuesta de las autoridades locales, el alcalde de Chicago, Lori Lightfoot, ya ha manifestado su rechazo a las políticas migratorias de Trump. Sin embargo, la presión por parte del nuevo gobierno de Trump será fuerte, no solo sobre las autoridades locales, sino también sobre los sindicatos de policías y otros actores políticos que se oponen a este tipo de medidas.

El ICE también ha solicitado la participación de cientos de agentes adicionales para lo que se prevé como una operación de gran escala. La estrategia es clara: aprovechar todos los recursos disponibles del gobierno federal para realizar las deportaciones y así garantizar el cumplimiento de las leyes migratorias de EE.UU.

Finalmente, este movimiento del presidente electo resalta la polarización política que atraviesa el país. Por un lado, la población más conservadora ve estas medidas como un paso necesario para restablecer la ley y el orden. Por el otro, los defensores de los derechos de los inmigrantes califican estas acciones como una persecución injustificada que afecta a miles de personas sin recursos ni voz en la sociedad estadounidense.

El gobierno de Donald Trump, en su primera acción oficial, marca un hito histórico en su lucha contra la inmigración ilegal en los Estados Unidos. Las redadas masivas y la estrategia de deportación a gran escala no solo son el reflejo de sus promesas de campaña, sino también una señal de que su administración se compromete a cambiar de manera radical las políticas migratorias del país.