Trump solicita a sus asesores un plan actualizado

Trump impulsa un plan para comprar Groenlandia como prioridad estratégica

El Secretario de Estado, Marco Rubio. / A.E.
El presidente de EE.UU. reabre el debate sobre la soberanía del Ártico mientras Dinamarca y la OTAN rechazan la propuesta. La Casa Blanca no descarta vías militares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a colocar a Groenlandia en el centro de la política internacional. Según confirmaron fuentes oficiales estadounidenses, Trump ha solicitado a su equipo un nuevo plan para adquirir el vasto y rico territorio ártico, gobernado por Dinamarca pero con amplio grado de autonomía interna.

El anuncio se conoció tras una sesión informativa a puerta cerrada celebrada el lunes con miembros de los comités de política exterior y defensa de ambas cámaras del Congreso. Durante la reunión, centrada en la situación de Venezuela, varios legisladores preguntaron por las recientes declaraciones de Trump y de su principal asesor, Stephen Miller, sobre el interés estratégico en Groenlandia.

Rubio confirma que se busca una compra, no una invasión

El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que la intención de la administración es formalizar una propuesta de compra y que se prefiere evitar cualquier acción militar. Sin embargo, no ofreció detalles sobre contactos diplomáticos con Dinamarca, ni las posibles condiciones económicas de la operación.

Rubio reiteró que la estrategia de Estados Unidos en el Ártico pasa por asegurar el acceso a recursos críticos, entre ellos minerales estratégicos, así como establecer una presencia dominante frente a China y Rusia.

Rechazo europeo: «Groenlandia pertenece a su gente»

La respuesta de Europa no se hizo esperar. El martes, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, encabezó una declaración conjunta firmada por los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, España y Polonia, en la que se rechazó categóricamente cualquier intento de transferencia forzosa del territorio.

«Groenlandia pertenece a su gente», afirmaron. «Corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y solo a ellos, decidir sobre los asuntos que les conciernen». También subrayaron que «la seguridad en el Ártico debe lograrse colectivamente, en colaboración con los aliados de la OTAN, mediante la defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas».

La Casa Blanca no descarta otras vías

Pese a la aparente disposición a negociar, la Casa Blanca matizó que Trump mantiene «todas las opciones sobre la mesa». En un comunicado oficial, se señaló que «la adquisición de Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional» y que «recurrir a las fuerzas armadas siempre es una opción disponible para el comandante en jefe».

En declaraciones desde el Air Force One, Trump aseguró que «Groenlandia está repleta de barcos rusos y chinos», lo que justificaría, a su juicio, una acción decidida por parte de Washington. También recordó que la diferencia con Irak es que «esta vez nos quedaremos con el petróleo», en referencia a los recursos estratégicos de la isla.

Base aérea y reservas minerales: las claves

Groenlandia alberga la Base Espacial Pituffik (antes Base Aérea Thule), un emplazamiento clave para el seguimiento de satélites y la defensa balística de Estados Unidos. El año pasado fue visitada por el vicepresidente J.D. Vance y su esposa, Usha Vance, como parte de una gira de evaluación geoestratégica.

Además, el subsuelo de la isla contiene importantes reservas de tierras raras, uranio y otros minerales críticos que podrían ser esenciales en la transición energética y tecnológica global. La administración Trump considera que su control reforzaría la autonomía industrial de EE.UU. frente a China.

¿Un estado número 51?

La idea de que Groenlandia se convierta en el estado número 51 no es nueva en la agenda de Trump. Durante su primer mandato ya se filtró su interés en adquirir el territorio. En aquella ocasión, Dinamarca rechazó la oferta y Trump canceló una visita oficial al país en señal de protesta.

La actual Estrategia de Seguridad Nacional de su gobierno pone énfasis en el dominio del hemisferio occidental y el fortalecimiento del control estadounidense en zonas clave. Esto se ha reflejado en la reciente intervención en Venezuela y en declaraciones pasadas sobre convertir Canadá en un nuevo estado federado.

Escenarios abiertos

De momento, no hay confirmación de que la propuesta de compra se haya trasladado formalmente a Copenhague o a las autoridades de Nuuk, capital de Groenlandia. Tampoco se ha detallado el presupuesto estimado ni la vía jurídica que se contemplaría para llevarla a cabo.

La tensión diplomática crece, y los aliados europeos ven con inquietud el resurgimiento de una política exterior estadounidense más agresiva. En paralelo, Trump sigue consolidando apoyos internos de cara a las presidenciales de 2028 con un discurso centrado en la seguridad energética y el poder geopolítico de EE.UU.

«Estados Unidos no puede permitirse ignorar el Ártico», repiten sus asesores en seguridad. La cuestión ahora es si el plan de compra será una realidad o un nuevo desencuentro internacional.