ARANCELES

Estados Unidos margina a Sánchez de las negociaciones por ser de los BRICS

El presidente Donald Trump recibe a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en la Casa Blanca para mantener conversaciones bilaterales sobre aranceles y relaciones europeas. Andrew Leyden / Zuma Press

El Gobierno de Trump intensifica su estrategia comercial excluyendo a España de las conversaciones clave con Europa, mientras refuerza lazos con Italia y otros socios atlánticos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido prescindir del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en los contactos diplomáticos y comerciales más recientes entre Washington y los líderes europeos. Esta exclusión, según fuentes diplomáticas, responde al acercamiento progresivo del Ejecutivo español al bloque de los BRICS, integrado por economías como China, Rusia o Brasil, con los que Sánchez ha mostrado sintonía en foros recientes.

La visita oficial de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a la Casa Blanca, donde fue recibida con todos los honores por el presidente estadounidense, marca un punto de inflexión en las relaciones de Estados Unidos con Europa. Meloni, con quien Trump ha reafirmado una alianza estratégica, se convierte así en la interlocutora preferente de Washington en la UE, en detrimento de otros mandatarios del bloque.

Durante el encuentro, ambos líderes se mostraron confiados en alcanzar un acuerdo comercial para reducir aranceles industriales, en contraste con la política proteccionista que Trump ha impuesto unilateralmente a países fuera de su órbita de confianza. El mandatario estadounidense fue tajante al afirmar que no prevé “problemas” para cerrar un pacto con Italia y mostró su “gran respeto” por el liderazgo de Meloni.

Por su parte, España no ha sido mencionada en ninguna de las conversaciones o documentos oficiales recientes de la administración estadounidense en materia económica o de seguridad. La Casa Blanca considera que el alineamiento de Sánchez con países del bloque BRICS —especialmente con China y Venezuela— es incompatible con la actual doctrina diplomática de Washington, que busca reforzar las alianzas transatlánticas en clave de contención estratégica.

Este distanciamiento diplomático se suma a los recientes desacuerdos sobre Ucrania, el reconocimiento del Sáhara Occidental, y la ausencia de avances en defensa bilateral. Todo ello ha deteriorado notablemente las relaciones entre ambos países.

En paralelo, Trump avanza en sus planes de reordenar la política comercial global: amenaza con imponer aranceles del 245 % a China y ultima un acuerdo con Ucrania para explotar recursos minerales, previsto para el 24 de abril.

Mientras tanto, España queda fuera de la foto de las principales negociaciones internacionales lideradas por Estados Unidos, en un momento en el que los equilibrios geopolíticos se redefinen a gran velocidad.