“Ya estaba con Jesús”: el relato más íntimo de los últimos segundos de Charlie Kirk
El asesinato de Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA, el pasado 10 de septiembre en la Universidad del Valle de Utah, sigue conmocionando a Estados Unidos. Su mentor espiritual, el apologista cristiano Frank Turek, compartió un emotivo relato de los últimos instantes del líder conservador, describiéndolo como un hombre que “miraba directamente a la eternidad” mientras era trasladado al hospital.
Una relación forjada en la fe y la política
Charlie Kirk, de apenas 31 años, buscó años atrás el consejo de Frank Turek para profundizar en la apologética cristiana. Aquella relación intelectual se transformó con el tiempo en un vínculo filial.
“Llegué a considerarlo como un hijo”, confesó Turek en el podcast La grandeza de Charlie Kirk: un relato de un testigo ocular de su vida y martirio.
En la mañana del fatídico evento, ambos viajaron juntos hacia la Universidad del Valle de Utah, repasando posibles preguntas de estudiantes y afinando respuestas. “Charlie estaba preparado, sereno, consciente de su misión”, relató Turek.
El disparo que estremeció a la multitud
La jornada se desarrollaba entre fotografías, saludos y discursos ante una multitud entregada. Pero en medio de una pregunta sobre violencia transgénero, un disparo certero derribó a Kirk ante los ojos de sus seguidores.
Turek, a solo unos metros de distancia, recordó que su primera reacción fue gritar un desesperado “No, no, no, no”. De inmediato, junto al equipo de seguridad, colocó a Kirk en una camioneta y emprendió una frenética carrera hacia el hospital, mientras practicaban RCP y oraban sin cesar.
“Ya estaba con Jesús”
Durante esos minutos, Turek asegura que percibió un detalle imborrable:
“Charlie no me miraba a mí. Miraba más allá, hacia la eternidad. Ya estaba con Jesús. Murió al instante y no sintió dolor”, dijo entre lágrimas.
Los médicos lograron recuperar brevemente su pulso, pero finalmente confirmaron que las heridas eran catastróficas. Media hora después, un cirujano lo declaró oficialmente fallecido.
El legado en manos de su esposa, Erika
La primera llamada fue para Erika Kirk, esposa del líder asesinado. Al llegar al hospital, expresó con firmeza que continuaría el legado de su marido.
“Si este asesino pensó que iba a acabar con su obra, se equivocó. Solo le echó gasolina. Erika va a liderar la lucha”, aseguró Turek.
Una imagen dio la vuelta al país: Erika sosteniendo el collar con la cruz de Charlie mientras escoltaba su féretro en Arizona, símbolo de una fe inquebrantable y de un compromiso que trasciende la tragedia.
Un mártir para sus seguidores
Frank Turek recordó que, un día antes de morir, Kirk le envió un mensaje con el versículo 1 Corintios 16:9:
“Se me ha abierto una puerta amplia para un trabajo eficaz, y hay muchos adversarios.”
Con estas palabras, su mentor lo describió como un líder intrépido, humilde, disciplinado y centrado en Cristo, cuya figura será recordada más allá de las divisiones políticas.