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Elon Musk destapa anomalías en el Seguro Social con personas de hasta 369 años cobrando pensiones

Elon Musk durante una reunión con Donald Trump. / Aaron Schwartz
Elon Musk, líder del DOGE, ha expuesto irregularidades alarmantes en los registros de la Seguridad Social de Estados Unidos, revelando que más de 20 millones de personas mayores de 100 años podrían estar cobrando pensiones a pesar de estar fallecidas

En un impactante informe, Elon Musk, el multimillonario fundador de Tesla y líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha descubierto presuntas irregularidades en la base de datos del Seguro Social de EE.UU.. Según Musk, más de 20 millones de personas figuran como vivas en el sistema, a pesar de que muchos de estos individuos habrían fallecido hace décadas.

El gráfico publicado por Musk en X (anteriormente Twitter) muestra un desajuste alarmante en los registros del Seguro Social, donde algunas personas figuran con edades sorprendentes, incluso más de 200 años. De acuerdo con la información revelada, 4,7 millones de registros corresponden a personas que se encuentran entre los 100 y 109 años, y otros millones de individuos figuran en categorías de edad que van desde los 110 hasta los 159 años.

El caso más extraño es el de un supuesto individuo con una edad que oscila entre los 360 y 369 años. Musk, conocido por sus comentarios provocadores, bromeó sobre la posibilidad de que el fenómeno tuviera algo que ver con vampiros cobrando la Seguridad Social, aludiendo a la famosa saga Crepúsculo: «Tal vez el Crepúsculo sea real y haya muchos vampiros cobrando la pensión», escribió Musk en su publicación.

Un problema gigantesco

Musk calificó esta situación como un «ENORME problema», sugiriendo que estos registros erróneos podrían ser la punta del iceberg de un sistema de beneficios sociales plagado de irregularidades. Según el magnate, la falta de precisión en los datos de la Seguridad Social podría estar permitiendo que fondos públicos sean mal utilizados, beneficiando a individuos fallecidos y, posiblemente, a inmigrantes ilegales con fines electorales.

"Esto podría ser solo la punta del iceberg", señaló Musk en una entrevista reciente. "Si no sabemos quién está cobrando, entonces estamos hablando de millones de dólares malgastados".

Esta revelación se enmarca dentro de las recientes investigaciones del DOGE sobre la administración de recursos federales y otros potenciales fraudes. Musk también criticó a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), acusándola de haber destinado 59 millones de dólares en la última semana a la alojamiento de inmigrantes ilegales en hoteles de lujo en Nueva York, cuando esos fondos deberían haberse utilizado para ayudar en desastres naturales dentro del país.

El descubrimiento de Musk ha generado un intenso debate político y social. Sus partidarios lo aplauden por sacar a la luz posibles fraudes en los beneficios sociales, mientras que sus críticos cuestionan tanto la veracidad de las acusaciones como las motivaciones detrás de ellas. Algunos analistas sugieren que Musk está utilizando el caso como una táctica para ganar influencia en la política pública, especialmente en un momento en que el debate sobre la inmigración ilegal y el gasto público está en su punto álgido.

La Administración del Seguro Social (SSA) aún no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la veracidad de los datos publicados por Musk ni sobre las posibles medidas correctivas que podrían tomarse. Por ahora, el DOGE sigue llevando a cabo sus investigaciones, mientras los líderes políticos de ambos lados del espectro continúan acusándose mutuamente de manipular la gestión de los recursos públicos.

La Casa Blanca responde

En un intento por aclarar el papel de Musk, un portavoz de la Casa Blanca ha declarado que Musk no tiene autoridad real en las decisiones gubernamentales ni puede tomar decisiones de forma unilateral. No obstante, sus investigaciones y hallazgos continúan generando controversia en todo el país.

Este escándalo, aunque aún no confirmado en su totalidad, podría tener graves repercusiones en la confianza pública sobre la integridad de los programas de bienestar social de EE.UU., especialmente en un contexto de creciente desconfianza en el manejo de los fondos federales.