Del disparo en Pensilvania al intento de asesinato en Washington a Donald Trump
El intento de asesinato frustrado este fin de semana en Washington se suma a una cadena de ataques contra Donald Trump, que ya ha sobrevivido a varios episodios similares desde 2024.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue evacuado de urgencia durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca celebrada en el hotel Washington Hilton tras producirse un intento de asesinato a escasos metros del recinto.
Un hombre armado trató de superar un control de seguridad con varias armas y fue reducido por el Servicio Secreto antes de alcanzar el salón principal, donde se encontraban el presidente, la primera dama y altos cargos del Gobierno.
El sospechoso, identificado como Cole Allen, de 31 años, habría preparado un manifiesto con intenciones de atacar a miembros de la administración y, según diversas informaciones, mostraba una fuerte hostilidad hacia Trump en redes sociales.
Vínculos políticos bajo investigación
Las autoridades investigan el entorno y las posibles motivaciones del atacante. Según la información disponible, Allen habría participado en protestas contrarias al presidente y existen indicios de afinidad con posiciones políticas de la izquierda estadounidense.
Asimismo, se analiza su actividad en redes sociales y posibles donaciones políticas, en un intento por esclarecer si actuó completamente solo o si estuvo influenciado por corrientes ideológicas concretas.
El antecedente más grave: el disparo en la oreja
El primer gran atentado tuvo lugar en julio de 2024 durante un mitin en Butler, Pensilvania. Un tirador abrió fuego contra Trump desde un tejado cercano y una de las balas rozó su oreja derecha.
El entonces candidato republicano fue evacuado por el Servicio Secreto, en una escena que dio la vuelta al mundo. El atacante fue abatido en el lugar.
Un segundo intento en su campo de golf
Meses después, en septiembre de 2024, otro individuo fue detenido en las inmediaciones del campo de golf de Trump en Florida armado con un rifle de asalto y equipo preparado para un posible ataque.
El sospechoso fue interceptado antes de que pudiera acercarse al perímetro del presidente.
Una amenaza persistente
Además de estos episodios, las fuerzas de seguridad han frustrado otros intentos en fases preliminares, lo que refleja un aumento de las amenazas contra el presidente en un contexto de fuerte polarización política en Estados Unidos.
El intento de asesinato en Washington vuelve a poner en alerta a los servicios de seguridad y reabre el debate sobre la violencia política en el país.