JUSTICIA

El caso Epstein se cierra sin lista de clientes: la polémica estalla en EE. UU.

La decisión, adoptada bajo la administración de Donald Trump, ha generado una fuerte reacción entre figuras del Partido Republicano que exigen más transparencia
El presidente de EE.UU., Donald Trump. / Hu Yousong
El presidente de EE.UU., Donald Trump. / Hu Yousong

El Departamento de Justicia ha dado por concluida la investigación sobre el caso Epstein, negando la existencia de una lista de clientes y atribuyendo su muerte a un suicidio. La decisión ha generado una reacción en cadena dentro del Partido Republicano, que reclama transparencia al presidente Donald Trump.

Un giro inesperado en uno de los casos más sensibles de la política estadounidense

El Gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Justicia, anunció hace apenas unos días el cierre definitivo del caso Jeffrey Epstein, el magnate financiero acusado de liderar una red de tráfico sexual de menores. La fiscal general Pam Bondi, designada por el presidente Donald Trump, confirmó que no existe una lista de clientes vinculados al caso y que la muerte de Epstein en 2019 fue un suicidio, según concluye la investigación del FBI.

Este anuncio supone un giro considerable respecto a las promesas realizadas por Trump durante su campaña presidencial, en la que afirmó que abriría todos los archivos del caso Epstein y garantizaría la máxima transparencia. En febrero, Bondi llegó a declarar que los documentos estaban “sobre su escritorio”, reforzando la expectativa de una revelación inminente.

División republicana ante el cierre del caso

La decisión ha provocado una fractura visible dentro del Partido Republicano. Figuras destacadas del entorno conservador como Steve Bannon, exestratega jefe de la Casa Blanca, han pedido el nombramiento de un fiscal especial para investigar a fondo la red que Epstein construyó durante décadas. A esta posición se han sumado Kash Patel y Dan Bognino, director y subdirector del FBI, así como el actual presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien declaró estar "a favor de la transparencia".

La presión interna va en aumento. Muchos sectores de la base republicana consideran que Trump ha incumplido una de sus principales promesas en materia de justicia y lucha contra la corrupción institucional. Para algunos, este giro mina su credibilidad de cara a las elecciones legislativas de 2026.


El papel de Truth Social y el rechazo del presidente a las críticas

Trump ha intentado zanjar la polémica a través de su red social, Truth Social, donde calificó a Epstein de "pervertido" y acusó a sus críticos internos de "hacer el juego a los demócratas". En una nueva publicación esta semana, fue más contundente: “El nuevo engaño se llama Epstein, y muchos están cayendo en él. No quiero su apoyo”, escribió, refiriéndose a antiguos aliados que han cuestionado su decisión.

Jeffrey Epstein: antecedentes y muerte

Jeffrey Epstein fue arrestado en 2006 y más tarde condenado por delitos relacionados con la prostitución de menores en un tribunal estatal. En 2019, tras nuevas investigaciones, fue detenido nuevamente y acusado de tráfico sexual de decenas de niñas. Fue encontrado muerto en su celda en Nueva York el 10 de agosto de ese mismo año. Su fallecimiento alimentó diversas teorías de la conspiración, dado que se produjo bajo custodia federal y con múltiples irregularidades detectadas en el sistema de vigilancia.

Vínculos entre Trump y Epstein

Trump reconoció haber conocido a Epstein durante la década de los 90. En una entrevista concedida en 2002 a la revista New York, lo definió como “un tipo estupendo” y señaló que compartían gusto por las mujeres jóvenes. Posteriormente, ambos rompieron relaciones y existen pocos registros de contacto tras un litigio inmobiliario en 2004.

Si bien no existen pruebas de que Trump estuviera implicado en actividades delictivas vinculadas al caso, la publicación de los archivos completos podría arrojar luz sobre la relación entre Epstein y diversas personalidades públicas.

Este cierre administrativo del caso no solo supone una controversia política, sino también un riesgo estratégico para la presidencia de Trump. Su administración ha perdido respaldo entre votantes clave que apoyaron su regreso a la Casa Blanca bajo la promesa de enfrentarse al llamado Deep State y acabar con la impunidad institucional.

Con la oposición interna en aumento y sectores del Congreso pidiendo explicaciones, el asunto Epstein amenaza con convertirse en una nueva crisis política que podría tener implicaciones en el control legislativo del Partido Republicano y en la propia gobernabilidad de la Casa Blanca.

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