Este es el mejor momento del día para hacer deberes
El momento de hacer los deberes suele generar dudas en muchas familias. Algunas tareas resultan más sencillas o incluso motivadoras para ciertos niños, mientras que otras pueden percibirse como más difíciles o aburridas. A esto se suma que, en ocasiones, se realizan en un momento del día poco adecuado para la concentración.
Muchos menores tienden a retrasar la realización de los deberes, ya sea por la dificultad de las tareas o por falta de motivación. Sin embargo, los especialistas señalan que elegir el momento adecuado y aplicar ciertas pautas educativas puede facilitar el proceso y mejorar el aprendizaje.
Uno de los aspectos fundamentales es el lugar donde se realizan las tareas. Los expertos recomiendan que el espacio de estudio sea siempre el mismo y esté libre de distracciones. Evitar la presencia de televisión, música o juguetes cerca ayuda a mantener la atención durante el tiempo dedicado a los deberes.
También es importante tener en cuenta que la capacidad de concentración varía según la edad. En niños de 6 o 7 años suele situarse en torno a media hora. Entre los 8 y 9 años puede llegar aproximadamente a una hora, mientras que entre los 10 y 11 años puede extenderse hasta una hora o una hora y media. Por ello, los especialistas aconsejan adaptar el tiempo de estudio a cada etapa.
El orden de las tareas también puede influir en la motivación. Si el menor mantiene una buena concentración, se puede empezar por ejercicios más sencillos y dejar los más complejos para el final. En cambio, si le cuesta iniciar la actividad, puede resultar útil comenzar por las tareas que más le interesen, continuar con las más exigentes y terminar con las más fáciles.
Los expertos también señalan que, cuando los niños son pequeños, conviene acompañarlos durante el proceso de aprendizaje. A medida que crecen, lo más recomendable es supervisar sin intervenir constantemente para fomentar su autonomía y responsabilidad.
En cuanto al momento del día, los especialistas indican que no existe una hora única que funcione para todos. No obstante, la mañana presenta algunas ventajas, ya que en ese momento la capacidad de atención suele ser mayor. Aun así, no se recomienda adelantar los deberes si esto implica reducir las horas de sueño.
Otros factores relacionados con la rutina diaria también influyen. Si el niño llega a casa a la hora de comer, los expertos aconsejan que primero almuerce, descanse unos minutos y después empiece con las tareas. Si llega por la tarde, lo recomendable es merendar, descansar o jugar un rato antes de comenzar con los deberes.
Los especialistas también advierten de que no conviene iniciar las tareas justo al llegar a casa, ya que muchos niños llegan cansados tras la jornada escolar.
En cualquier caso, los expertos subrayan que más importante que la hora concreta es el entorno en el que se realizan los deberes. Tanto la mañana como la tarde pueden ser momentos adecuados si se crean condiciones favorables para el estudio y la concentración.