ECONOMÍA

La UE y Mercosur firman un histórico acuerdo tras 25 años de negociaciones

Las diferentes autoridades celebran el pacto. / Santiago Mazzarovich
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo calificó como un “hito global,” aunque enfrenta la oposición de países como Francia

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha concluido este viernes en Montevideo el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, tras 25 años de negociaciones. Este avance se produce a pesar del fuerte rechazo de Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, calificó el pacto como "inaceptable" en su estado actual. Sin embargo, la oposición del líder francés no fue suficiente para detener el avance de Bruselas, que ha priorizado el potencial económico y estratégico del acuerdo.

Un acuerdo histórico con impacto global

Von der Leyen celebró el pacto como un "hito histórico" que une a dos regiones en un mercado combinado de más de 700 millones de consumidores. "No solo es una oportunidad económica, es también una necesidad política," destacó la presidenta de la Comisión durante su comparecencia junto al presidente uruguayo Luis Lacalle Pou. Este nuevo marco comercial promete derribar barreras arancelarias, facilitando el comercio e incentivando las inversiones bilaterales. Según las estimaciones de Bruselas, las empresas europeas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en aranceles.

Lacalle Pou, por su parte, enfatizó el simbolismo del acuerdo para superar décadas de desconfianza y negociaciones fallidas. "Hoy volvemos a casa más tranquilos. Esto marca un cambio en la relación entre nuestras regiones," afirmó el mandatario uruguayo. Los otros líderes de Mercosur también compartieron su optimismo: el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva calificó la jornada como "histórica," mientras que el argentino Javier Milei destacó la "trascendencia" del pacto.

El contenido del acuerdo

El tratado incluye la eliminación progresiva del 91% de los aranceles que actualmente gravan los productos europeos que ingresan a Mercosur. Esto beneficiará a sectores clave de la UE, como el aceite de oliva, vino, frutas, hortalizas y carne de cerdo, de especial interés para España. A cambio, la UE liberalizará su mercado para productos de Mercosur, aunque mantendrá contingentes arancelarios en bienes sensibles y protegerá más de 350 Indicaciones Geográficas europeas.

Además, el acuerdo incorpora compromisos vinculantes para evitar restricciones a la exportación de materias primas y salvaguardas medioambientales. Una cláusula permite suspender parcialmente el tratado si alguna de las partes incumple los compromisos del Acuerdo Climático de París, una demanda clave para algunos países europeos.

El rechazo de Macron y otros países europeos

A pesar de las disposiciones medioambientales, Francia mantiene una postura firme en contra del acuerdo. Macron argumenta que el tratado amenaza a los agricultores europeos y carece de garantías suficientes en temas climáticos y laborales. En este rechazo, cuenta con el respaldo de países como Irlanda, Países Bajos y Austria, que también han expresado reservas.

Sin embargo, según fuentes europeas, Francia no tiene los apoyos necesarios para formar una minoría de bloqueo. Bruselas podría optar por "trocear" el tratado, separando la parte comercial del resto del acuerdo. Esto permitiría que la sección comercial se apruebe mediante mayoría cualificada en el Consejo Europeo, eludiendo un veto francés.

Un proceso de ratificación prolongado

Aunque el anuncio marca un avance importante, el acuerdo aún enfrenta un largo camino antes de su entrada en vigor. Bruselas deberá someter los textos a un examen legal y traducirlos a las 24 lenguas oficiales de la UE, un proceso que llevará meses. Después, el tratado será presentado al Consejo Europeo y al Parlamento Europeo para su ratificación.

Este enfoque podría esquivar la necesidad de aprobación por parte de los parlamentos nacionales si la base legal del tratado se limita a competencias comerciales exclusivas de la UE. Sin embargo, cualquier intento de evitar un debate parlamentario en los Estados miembro podría generar controversias políticas.

El impacto geopolítico y económico

El acuerdo UE-Mercosur tiene implicaciones más allá del comercio. Von der Leyen lo describió como una "respuesta clara" a un mundo fragmentado y un movimiento estratégico frente a la creciente influencia de potencias como China y Rusia en América Latina. "Estamos enviando un mensaje claro al mundo: Europa y Mercosur están uniendo fuerzas para construir una relación más sólida," declaró.

Por su parte, Lacalle Pou subrayó que este pacto representa una oportunidad única para fortalecer los lazos entre regiones y modernizar las relaciones comerciales en un mundo interconectado.

El futuro del acuerdo

La aprobación final dependerá de cómo los Estados miembro gestionen las tensiones internas. España, que promovió activamente el acuerdo durante su presidencia rotativa del Consejo de la UE, ha señalado su intención de liderar los esfuerzos para su ratificación.

Sin embargo, países como Italia, aún indecisos, podrían inclinar la balanza a favor o en contra del tratado. El resultado de estas negociaciones determinará no solo el éxito del acuerdo, sino también el futuro de las relaciones entre Europa y América Latina.