Alerta en los mercados energéticos

La tensión con Irán amenaza con encarecer la gasolina, la luz y el transporte

Un conflicto a miles de kilómetros puede tener consecuencias directas en la economía familiar. / EP

Cerca del 20% del petróleo mundial pasa por Ormuz. Cualquier interrupción en esa ruta estratégica puede traducirse en un repunte inmediato del crudo y, con ello, en nuevas presiones inflacionistas

El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha activado todas las alarmas en los mercados energéticos internacionales. Los inversores miran ahora hacia un punto concreto del mapa: el Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que circula cerca del 20% de la producción mundial de crudo. Cualquier movimiento en esa franja entre Irán y Omán puede desencadenar una crisis petrolera global.

En Wall Street, los ‘traders’ siguen con especial atención la ruta de los VLCC (Very Large Crude Carrier), los mayores buques petroleros del mundo. Estas embarcaciones, de hasta 330 metros de eslora y capacidad para transportar dos millones de barriles, atraviesan diariamente el estrecho, cuyo punto más angosto apenas alcanza los 33 kilómetros.

El arma estratégica de Irán: bloquear el Estrecho de Ormuz

La capacidad de Teherán para bloquear el Estrecho de Ormuz es considerada su principal baza geoestratégica. Un cierre efectivo tendría consecuencias inmediatas en tres planos:

  • Financiero: reconfiguración de rutas marítimas y encarecimiento del transporte.

  • Logístico: retrasos en las entregas de crudo a refinerías y mercados internacionales.

  • Psicológico: temor a una escalada de precios similar a las crisis de los años 70.

Según la Agencia Internacional de la Energía, la producción mundial ronda actualmente los 106,6 millones de barriles diarios. Un 20% de ese volumen depende directamente del tránsito por Ormuz. El simple rumor de interrupciones puede disparar la volatilidad.

Irán ha amenazado en numerosas ocasiones con cerrar el paso, aunque nunca ha llegado a ejecutarlo. Sin embargo, en junio del pasado año, tras ataques estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes, dos grandes petroleros realizaron un giro en U en la zona, encendiendo temporalmente las alarmas del mercado.

La OPEP+, en guardia ante un posible repunte del petróleo

El riesgo de un bloqueo del Estrecho de Ormuz ha llevado a la OPEP+ a convocar una reunión urgente para analizar si conviene incrementar la producción y frenar una eventual escalada de precios.

Arabia Saudí, actor dominante dentro del cartel, juega un papel clave. Sin embargo, las tensiones internas entre los miembros dificultan una respuesta coordinada inmediata.

El temor de los mercados no es infundado. Las dos grandes crisis del petróleo de los años 70 estuvieron vinculadas a conflictos en Oriente Medio. En 1973, tras la guerra del Yom Kippur, el embargo impulsado por países árabes disparó los precios y provocó inflación y recesión en economías importadoras. En 1979, la Revolución iraní volvió a sacudir la oferta global.

Un mercado más diversificado, pero vulnerable

Hoy el mercado energético es más diversificado gracias al auge de las renovables y al incremento de producción en otras regiones. Sin embargo, el petróleo sigue siendo un insumo estratégico para transporte, industria y cadenas logísticas globales.

El cierre unilateral de Ormuz tendría un impacto psicológico difícil de cuantificar. La incertidumbre es uno de los mayores enemigos de los mercados financieros, y cualquier señal de interrupción podría disparar los futuros del Brent y el West Texas en cuestión de horas.

En los últimos días, Irán ya realizó maniobras militares en la zona y cerró parcialmente algunos accesos, un movimiento interpretado como advertencia al sector energético internacional.

De momento, los grandes petroleros continúan cruzando el estrecho sin alterar su rumbo. Pero los operadores permanecen en máxima vigilancia. Si el conflicto escala, el mundo podría enfrentarse a una nueva tensión estructural en el mercado del petróleo, con consecuencias directas sobre la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad financiera global.