Sacar dinero cambiará para siempre: así serán los nuevos cajeros desde mañana
La ley ya está en vigor y promete transformar la forma en que millones de personas acceden a su dinero
A partir de este sábado 28 de junio, todos los cajeros automáticos de nueva instalación en España deberán cumplir con una serie de requisitos de accesibilidad sensorial, según establece la Ley de Accesibilidad aprobada en mayo de 2023. Esta normativa, diseñada para garantizar la inclusión de personas con discapacidad visual, auditiva o motora, supone un paso importante hacia una banca más equitativa.
Aunque el uso del efectivo ha descendido con la digitalización de los pagos, los datos del Banco de España indican que el 59 % de la población aún lo utiliza como su método principal de pago, lo que mantiene a los cajeros como una herramienta esencial en la vida financiera de millones de ciudadanos.
¿Qué cambia a partir de ahora en los cajeros automáticos?
Los cajeros de nueva instalación deberán ofrecer su información mediante canales sensoriales múltiples. Esto significa que, además de las indicaciones visuales tradicionales, deberán incorporar:
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Guías por voz, especialmente pensadas para personas con discapacidad visual.
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Pantallas de alto contraste y tipografía clara y agrandada para facilitar la lectura.
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Teclados en braille y con relieve.
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Mejoras en el lenguaje de las instrucciones, que deberán ser más comprensibles y accesibles para todos los niveles de lectura.
Estas adaptaciones permitirán que cualquier persona pueda realizar operaciones como retirar dinero, consultar saldos o ingresar efectivo de forma autónoma y sin depender de terceros.
Adaptación progresiva hasta 2030
La nueva normativa entra en vigor de manera inmediata para todos los cajeros nuevos, pero también obliga a que todo el parque de cajeros automáticos existentes en España sea adaptado antes del 29 de junio de 2030. La transición se realizará de forma progresiva, y cada entidad bancaria decidirá el ritmo de sustitución o modernización de sus dispositivos.
El objetivo final es que en cinco años, todos los cajeros del país sean plenamente accesibles, garantizando el acceso universal a los servicios financieros básicos. La ley establece que el incumplimiento de esta norma podrá conllevar sanciones, en función de los plazos y de las medidas adoptadas por cada banco.
Un paso hacia una banca más inclusiva
Esta medida responde a una demanda histórica de colectivos de personas con discapacidad, y se enmarca dentro de una estrategia más amplia de accesibilidad universal. Además de promover la igualdad, busca eliminar las barreras tecnológicas que impiden a muchos ciudadanos el acceso autónomo a su dinero.
En un contexto en el que la tecnología avanza con rapidez, esta legislación recuerda que la inclusión debe ir de la mano de la innovación. El cajero automático, aunque tradicional, sigue siendo una herramienta vital, especialmente para personas mayores o en zonas rurales donde el acceso a oficinas bancarias es limitado.