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El relato del Gobierno desmontado: España vuelve a liderar el paro en Europa

Un hombre en la entrada de una oficina del SEPE. / Eduardo Parra

El país lidera el desempleo en términos absolutos y relativos, pese a las afirmaciones del Gobierno de Yolanda Díaz sobre una supuesta recuperación histórica del empleo

España vuelve a ocupar el primer puesto en desempleo en Europa, tanto en cifras absolutas como en tasa de paro. Según los últimos datos publicados por Eurostat, correspondientes a marzo de 2025, nuestro país registra 2.698.000 parados, lo que representa una quinta parte del total de la UE (20%) y una cuarta parte (25%) de todos los desempleados de la eurozona. El dato, que confirma el liderazgo negativo de España en materia laboral, contradice los mensajes triunfalistas lanzados por el Ejecutivo en las últimas semanas.

España, el farolillo rojo de Europa en empleo

A pesar de las declaraciones de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, asegurando que “España tiene más empleo que nunca”, los datos comparativos dejan en evidencia esta afirmación. Nuestro país no solo concentra la mayor cantidad de parados del continente, sino que además mantiene una tasa de paro del 10,9%, la más alta de toda la Unión, y muy por encima de la media comunitaria (5,8%) y de la zona euro (6,2%).

El dato europeo supera al publicado por el propio Gobierno, que situaba el número de desempleados en 2.580.138 personas. Esta discrepancia se debe a diferencias metodológicas, pero ambas estadísticas reflejan una realidad incuestionable: España lidera el paro europeo desde hace casi cuatro años consecutivos, encadenando 38 meses como primer país en desempleo, y 47 si se excluye un solo mes en que Grecia le arrebató brevemente el liderato.

España supera ampliamente a sus socios

En comparación con otras grandes economías europeas, el desempleo español es más del doble. Francia registra 2,3 millones de parados, Alemania 1,58 millones e Italia 1,55 millones. Más lejos aún están Polonia (473.000), Suecia (467.000), Rumanía (453.000), Grecia (425.000) o Países Bajos (395.000).

En términos de tasa de paro, España también es líder indiscutible, por encima de:

  • Finlandia: 9,5%

  • Grecia: 9%

  • Estonia: 8,7%

  • Suecia: 8,1%

  • Italia: 6%

  • Francia: 7,3%

  • Portugal: 6,5%

  • Alemania: 3,5%

  • Polonia: 2,8%

La contradicción del discurso oficial

A pesar de estos datos, la ministra Yolanda Díaz ha reiterado en diferentes ocasiones que la reforma laboral ha generado empleo estable. Sin embargo, Eurostat señala una tendencia opuesta, con un repunte de parados desde septiembre de 2024 hasta marzo de 2025, periodo en el que se ha mantenido una curva ascendente del desempleo en nuestro país, a contracorriente del resto de Europa.

Las estadísticas también apuntan a una realidad estructural: el crecimiento del PIB español, que en algunos trimestres ha duplicado o triplicado al de otros socios comunitarios, no se ha traducido en una reducción efectiva del paro. Una anomalía económica que los expertos atribuyen a ineficiencias del mercado laboral, escasa productividad y segmentación contractual, entre otros factores.

El debate de los fijos discontinuos

Uno de los elementos más polémicos en la medición del paro español es la figura de los fijos discontinuos. Aunque no se contabilizan como desempleados oficialmente, algunos expertos y sindicatos sostienen que deberían incluirse en el cómputo, dado que muchos de ellos no trabajan durante meses, pero siguen figurando como empleados. Eurostat evita esta distinción y aplica criterios homogéneos para toda la UE, lo que hace aún más significativa la posición de España en el ranking.

Pese a la narrativa optimista del Gobierno, España continúa arrastrando un problema estructural de desempleo crónico. Encabezar el paro absoluto y relativo en Europa durante casi cuatro años seguidos no es una casualidad ni una anomalía estadística, sino una evidencia de un sistema laboral que no logra ofrecer respuestas sostenibles al conjunto de la población activa.

Mientras el Ejecutivo celebra cifras récord de afiliación y crecimiento económico, los datos comparativos europeos invitan a la cautela y a la necesidad urgente de políticas más eficaces, integrales y alineadas con las buenas prácticas del entorno comunitario.