El precio del retraso laboral: los jóvenes deberán trabajar hasta los 71 años
España lidera el paro juvenil en Europa con un 25,4% y los efectos combinados del empleo tardío y la reforma de pensiones reducen la futura tasa de reemplazo
España se sitúa, una vez más, a la cabeza del paro juvenil en Europa. Según los últimos datos de Eurostat, el 25,4% de los menores de 25 años en nuestro país está en paro, una cifra que duplica la media de la UE. Esta situación, unida al retraso en la incorporación al mercado laboral y a los cambios introducidos en la reforma de pensiones, anticipa un escenario preocupante: los jóvenes de hoy tendrán que trabajar hasta los 71 años si quieren jubilarse con una pensión que les permita mantener su nivel de vida.
Un informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) revela que una carrera laboral corta impactará severamente en la tasa de reemplazo —la relación entre la pensión inicial y el último salario. Si un joven solo logra cotizar 30 años, necesitará demorar su jubilación hasta los 71 años para alcanzar una tasa del 90% (equivalente a mantener el poder adquisitivo previo). Con 35 años cotizados, podría jubilarse a los 68, y con 40 años, a los 65.
Una generación castigada por la precariedad
Los jóvenes no solo sufren las tasas más altas de desempleo, sino que también están atrapados en la precariedad laboral. El 34,4% tiene contratos temporales, el 25,3% trabaja a tiempo parcial, y sus salarios son un 34% más bajos que la media. Sus rentas anuales apenas superan los 20.800 euros, lo que dificulta acumular cotizaciones suficientes para una jubilación tranquila.
Además, la reforma de pensiones impulsada por José Luis Escrivá eleva progresivamente los requisitos para cobrar el 100% de la pensión. A partir de 2027, quienes no hayan cotizado al menos 38 años y medio tendrán que jubilarse a los 67 años. A ello se suma la ampliación del periodo de cálculo hasta los 27 mejores años dentro de los últimos 29, y el aumento del tipo de cotización por el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
Impacto directo en las pensiones futuras
Las proyecciones a 2065 indican que, con las reglas actuales, un trabajador con solo 30 años cotizados pasará de percibir una pensión equivalente al 77,1% de su último salario al 75,3%. Si se aplican medidas adicionales —como vincular la pensión a la esperanza de vida o ampliar aún más el periodo de cálculo—, la tasa de reemplazo podría caer hasta el 57,6% con solo 30 años cotizados.
Los investigadores advierten que, aunque no haya nuevas reformas, los jóvenes actuales tendrán que hacer un mayor esfuerzo contributivo y prolongar su vida laboral. Si llegan tarde al empleo o cotizan poco, tendrán que elegir entre vivir con una pensión más baja o jubilarse más tarde.