Pensiones, deuda y vivienda empujan a España hacia el colapso
Los problemas estructurales de España se acumulan sin que lleguen soluciones de fondo. La sostenibilidad de las pensiones, el acceso a la vivienda, el deterioro de las infraestructuras y el aumento de la deuda pública alimentan el debate sobre si el país empieza a mostrar rasgos propios de un Estado fallido.
La cuestión fue planteada recientemente por el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós, quien alertó de un deterioro progresivo del funcionamiento del Estado. Un diagnóstico que, aunque no compartido de forma plena, sí genera preocupación entre otros expertos.
Riesgos a medio y largo plazo
El director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, considera exagerado hablar de Estado fallido a corto plazo, pero reconoce señales inquietantes. “Si se mantienen ciertos malos hábitos económicos, el problema puede materializarse en el medio y largo plazo. No es inmediato, pero conviene tenerlo en el radar”, advierte.
Uno de los principales focos de riesgo es la sostenibilidad de las finanzas públicas. Aunque la deuda no ha crecido más rápido que el PIB en los últimos años, De la Fuente alerta de que el margen es limitado y el problema sigue latente.
Pensiones y falta de inversión pública
El sistema de pensiones concentra buena parte de las preocupaciones. Las cotizaciones sociales no cubren el gasto en prestaciones contributivas, generando un déficit estructural que se financia con recursos adicionales del Estado.
A ello se suma la falta de inversión en infraestructuras, especialmente en ferrocarriles, carreteras y mantenimiento de grandes obras públicas. “No se puede retrasar la inversión todos los años; llega un momento en que las cosas empiezan a fallar”, subraya De la Fuente.
Un proceso de decadencia
Más contundente se muestra el economista Diego Barceló, que sitúa a España “en las primeras fases de un proceso de decadencia institucional”. Apunta a hechos que, según afirma, hace dos décadas habrían sido impensables: fallos en infraestructuras críticas, escasa reacción social ante la corrupción o decisiones políticas de alto impacto sin consenso social.
Especialmente grave considera que España lleve 19 años consecutivos pagando los intereses de la deuda pública con más deuda. “Es una conducta financiera suicida”, sostiene.
Vivienda: un problema sin salida
En el ámbito de la vivienda, ambos economistas muestran escepticismo ante el anuncio de Pedro Sánchez de impulsar 15.000 viviendas de alquiler asequible a través de un fondo público.
“El problema es estructural”, explica Barceló. “Con más población que en los años 80, se construyen muchas menos viviendas. El sector privado no invierte porque la regulación urbanística hace inviable el negocio”.
De la Fuente coincide en que el apoyo público a la vivienda se ha debilitado y advierte de que, sin una reforma profunda de la normativa, el problema seguirá agravándose. “Los grandes partidos saben lo que hay que hacer, pero son incapaces de ponerse de acuerdo”, lamenta.
Un aviso aún reversible
Los expertos coinciden en que España no está al borde del colapso inmediato, pero sí en una dinámica peligrosa marcada por el populismo, la ausencia de reformas estructurales, el deterioro de los servicios públicos y la falta de visión a largo plazo.
El diagnóstico es claro: aún hay margen para corregir el rumbo, pero el tiempo juega en contra si no se abordan de forma seria los problemas de pensiones, vivienda, infraestructuras y gestión de la deuda.