Mercado laboral

Ni médico ni ingeniero: el trabajo que España no encuentra por ningún lado

España necesita cubrir unas 700.000 vacantes en la construcción. / EP
La construcción registra un déficit de cerca de 700.000 trabajadores en España, causado por el envejecimiento de la plantilla, la falta de relevo generacional y el escaso interés juvenil.

Mientras el debate público se centra en los llamados empleos del futuro vinculados a la tecnología, algunos sectores tradicionales afrontan una necesidad inmediata de trabajadores. La construcción es uno de ellos. Según datos de la Conferencia Nacional de la Construcción, el sector presenta un déficit cercano a los 700.000 profesionales en España.

Esta carencia de mano de obra está directamente relacionada con el escaso interés de los jóvenes por incorporarse a este ámbito laboral. El problema del relevo generacional se ha intensificado en los últimos años, especialmente en oficios como la albañilería o la carpintería, donde la edad media de los trabajadores no deja de aumentar.

Los datos de BBVA Research reflejan esta evolución. En 2007, el 20 % de los albañiles tenía menos de 30 años, mientras que en la actualidad ese porcentaje se ha reducido hasta situarse en torno al 5 %. Esta tendencia anticipa que miles de puestos quedarán vacantes en los próximos años.

El envejecimiento de la plantilla es una de las principales preocupaciones del sector. Un informe titulado La escasez de mano de obra en el sector de la construcción señala que más del 55 % de los trabajadores supera los 45 años, una proporción superior a la registrada en el conjunto de la economía.

A pesar de esta situación, los indicadores de empleo muestran una evolución positiva reciente. Según la Encuesta de Población Activa, en 2025 el desempleo en la construcción descendió en 12.300 personas. Por su parte, el Ministerio de Trabajo y Economía Social cifra en 20.474 los parados menos registrados en términos anuales.

Las previsiones apuntan a un aumento de la actividad. De acuerdo con Euroconstruct, en 2026 el sector crecerá un 3,6 %, condicionado a su capacidad para atraer nuevos profesionales y responder a la actual crisis de vivienda. Sin embargo, la falta de trabajadores sigue siendo uno de los principales obstáculos.

El déficit de personal afecta especialmente a determinados perfiles. En el caso de los albañiles, el 65 % supera los 45 años. Entre los peones de obra, este porcentaje rebasa el 55 %, mientras que en el colectivo de pintores el 43 % de los trabajadores se sitúa por encima de esa edad.

Otro factor relevante es el nivel formativo. El sector presenta una proporción elevada de trabajadores con estudios inferiores a la secundaria superior, y un porcentaje reducido de empleados con formación superior en comparación con otros países europeos, lo que limita la adopción de nuevas tecnologías.

La inmigración se perfila como un elemento que podría mitigar parcialmente esta situación. En los últimos años se ha incrementado la presencia de trabajadores extranjeros en la construcción, especialmente en el tramo de edad comprendido entre los 30 y los 44 años.

La digitalización aparece como una posible vía para afrontar la escasez de mano de obra. La incorporación de herramientas digitales permitiría optimizar procesos, mejorar la organización del trabajo y avanzar hacia una mayor eficiencia, al tiempo que podría contribuir a modernizar la imagen del sector.

Desde el ámbito empresarial, se insiste en la necesidad de impulsar la formación y atraer talento joven. El objetivo es garantizar la continuidad de la actividad y mantener la competitividad del sector en el largo plazo.