«Sí a Mercosur, pero no así»: Cantabria exige garantías para no vender a su campo por calderilla
La presidenta cántabra se desmarca del Gobierno central y reclama reciprocidad y protección para el sector primario
En Cantabria siempre hemos creído en Europa. En sus valores, en sus reglas y en sus acuerdos. Pero también creemos —y exigimos— que se cumplan las mismas normas para todos. Por eso, desde el Gobierno de Cantabria, no podemos aceptar el actual diseño del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Así, no.
Defendemos el comercio justo, no el comercio injusto. Porque detrás de cada explotación ganadera en Soba, Liébana o Campoo hay una familia que cumple, que produce con rigor sanitario, con exigencias medioambientales y bajo estrictas condiciones laborales. ¿Vamos a dejarlas en desventaja frente a quienes no cumplen nada de eso?
El sector primario no es un problema: es parte de la solución
No estamos hablando solo de economía. Estamos hablando de soberanía alimentaria, de equilibrio territorial y de cohesión social. El campo cántabro no puede convertirse en moneda de cambio para otras políticas. No es aceptable que la agricultura y la ganadería paguen los platos rotos de los pactos industriales o diplomáticos.
Desde el Gobierno de Cantabria, defendemos una posición firme y responsable: sí a Mercosur, pero con garantías. Y estas son nuestras condiciones:
-
Cláusulas de protección automáticas ante crisis de precios.
-
Refuerzo real de los controles en frontera.
-
Auditorías rigurosas en los países exportadores.
-
Reciprocidad sanitaria, laboral y medioambiental en los productos importados.
-
Y, sobre todo, la eliminación de trabas y sobrecostes burocráticos que hoy asfixian a nuestros agricultores y ganaderos.
No dejaremos solos a nuestros ganaderos
Sé que el campo está cansado. Sé que hay miedo, frustración y dudas. Pero quiero decirlo con toda claridad: este Gobierno no va a dejar solos a los ganaderos y agricultores cántabros. Ni en Bruselas, ni en Madrid, ni en la calle.
Nos jugamos mucho más que un acuerdo comercial. Nos jugamos el futuro de un modelo rural que sostiene nuestro paisaje, nuestra cultura y nuestra identidad.
No se engañen: esto no es una victoria, es una renuncia
Algunos han celebrado que el acuerdo se haya «bloqueado» en Europa. Yo no lo veo así. No es una victoria, es un engaño. Porque lo que se está cocinando a puerta cerrada sigue adelante, con condiciones desiguales y sin contar con el sector primario.
Ya lo dije hace semanas: Cantabria no se va a quedar callada ni quieta. Vamos a dar la batalla política, institucional y legal donde haga falta. Y lo haremos por principio.
Sin campo no hay futuro
Lo repito alto y claro: no queremos privilegios, queremos justicia. No queremos subsidios, queremos poder competir en igualdad. Queremos que quien exporte a Europa cumpla con las mismas normas que se nos imponen a nosotros. Ni más, ni menos.
La defensa del campo no es una cuestión ideológica. Es una cuestión de país. Y en Cantabria lo tenemos claro.
Porque sin ganaderos, sin agricultores, sin mundo rural, no habrá Cantabria verde que mostrar, ni alimentos seguros que llevar a la mesa.