El mayor repunte desde 2007 ahoga el sueño de tener casa propia
El precio de la vivienda libre subió un 12,7% en el segundo trimestre, el mayor alza desde 2007, dificultando aún más el acceso a la propiedad
El mercado inmobiliario español sigue al alza con una intensidad sin precedentes en casi dos décadas. Según los últimos datos del Índice de Precios de Vivienda (IPV) publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio de la vivienda libre aumentó un 12,7% interanual en el segundo trimestre del año. Se trata del mayor incremento desde 2007, cuando en pleno auge inmobiliario se alcanzó un 13,1%.
Este repunte supone un medio punto más que en el trimestre anterior, consolidando 45 trimestres consecutivos de subidas interanuales en el precio de la vivienda libre. En términos trimestrales —es decir, comparando con el primer trimestre del año— el aumento fue del 4%, el mayor desde 2015.
Vivienda nueva vs. vivienda usada
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Vivienda nueva: subió un 12,1% interanual, apenas una décima menos que en el trimestre anterior.
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Vivienda usada: registró un alza del 12,8% interanual, el dato más alto desde 2007.
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En comparación con el primer trimestre del año, los precios de:
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Vivienda nueva crecieron un 2,6%.
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Vivienda usada aumentaron un 4,2%, el mayor avance trimestral en diez años.
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Subidas generalizadas en todo el país
Todas las comunidades autónomas y ciudades autónomas experimentaron subidas interanuales superiores al 10%. Las regiones donde más se encareció la vivienda fueron:
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Murcia: +14,6%
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Aragón y La Rioja: +13,7%
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Castilla y León y Andalucía: +13,6%
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Asturias: +13,5%
Por otro lado, las subidas más moderadas se dieron en:
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Cantabria: +10,8%
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Castilla-La Mancha: +11,3%
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Canarias y Cataluña: +11,6%
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Baleares: +11,7%
Una tendencia que preocupa a expertos y compradores
El continuo encarecimiento de la vivienda, en un contexto de inflación contenida pero con tipos de interés todavía altos, complica el acceso a la propiedad para las rentas medias y jóvenes. El repunte también intensifica el debate sobre la falta de vivienda asequible, la presión del alquiler, y la necesidad de aumentar la oferta de suelo y vivienda pública.
Aunque no se prevé un freno inmediato en los precios, expertos alertan de que el ritmo de crecimiento puede provocar desajustes en el mercado si no se equilibra la oferta y la demanda a medio plazo.