relaciones internacionales

Maduro da la espalda a Zapatero tras años de alianza política

El expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. / EP / Archivo

La falta de resultados tangibles en la mejora de la imagen internacional del régimen chavista y el viraje estratégico de Zapatero hacia China tensan una relación antaño estrecha

La histórica sintonía entre José Luis Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro atraviesa su momento más delicado. Tras años de aparente complicidad política y diplomática, el Gobierno venezolano ha comenzado a tomar distancia del expresidente español, frustrado por los magros resultados de su labor como mediador y lobista internacional, especialmente ante la Unión Europea.

Según ha podido saber Vozpópuli de fuentes próximas al Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo venezolano, la figura de Zapatero ya no goza del mismo respaldo ni de la influencia que se le atribuía hasta hace poco. El motivo principal del enfriamiento sería la escasa efectividad de sus gestiones para mitigar el aislamiento diplomático de Venezuela y revertir su mala imagen exterior, particularmente en Bruselas y otras capitales clave del continente europeo.

Descontento en Caracas: “Zapatero no ha logrado nada”

En el chavismo, las expectativas depositadas en el expresidente socialista eran elevadas. Se le consideraba una pieza clave para influir en el discurso europeo sobre el régimen venezolano, especialmente tras los repetidos escándalos de represión política, manipulación electoral y deterioro institucional. Pero los resultados han sido exiguos, y ahora se le reprocha haber fracasado en su cometido.

“A Zapatero se le paga para tender puentes con la Comisión Europea y con los gobiernos más influyentes de la UE. Pero los resultados son muy pobres”, señalan voces próximas a la oposición venezolana.

Un episodio concreto marcó el punto de inflexión: las últimas elecciones presidenciales en Venezuela. La ambigua posición de Zapatero, que evitó denunciar con claridad las irregularidades, fue leída en Europa como un respaldo encubierto a Maduro, pero en Caracas se interpretó como tibieza y falta de compromiso total con el régimen.

La sombra de Trump y la frustración económica

El retorno de Donald Trump a la Casa Blanca ha recrudecido la presión sobre el Gobierno de Maduro. Estados Unidos retiró recientemente las licencias de exportación de crudo a Repsol y otras empresas, a pesar de las gestiones de lobistas petroleros, incluidos actores como Zapatero. El fracaso de estas negociaciones ha alimentado el escepticismo en Caracas.

China, el nuevo eje del zapaterismo global

Mientras el vínculo con Venezuela se enfría, Zapatero intensifica su actividad en China, donde ha reforzado su papel como canal diplomático y económico entre Pekín e Hispanoamérica. A través del Gate Center —un think tank donde preside el Consejo Asesor— y la Fundación ONUART, el expresidente ha tejido una red de contactos empresariales y políticos en Asia, con especial incidencia en el objetivo chino de penetrar diplomáticamente en América Latina usando España como puente.

Esta estrategia ha facilitado la entrada de otros ex altos cargos socialistas en el escenario chino, como José Blanco, fundador de la consultora Acento, o Antonio Miguel Carmona, activo en entidades de cooperación chino-española.

Más Boao y menos Caracas

El deterioro del vínculo con Maduro también se explica por el cambio de prioridades geoestratégicas de Zapatero. En los últimos meses, se ha dejado ver más en Pekín que en Caracas. Su participación en el Foro de Boao, considerado el “Davos asiático”, fue interpretada como una antesala a la visita oficial de Pedro Sánchez a China.

Este giro hacia Asia no ha pasado desapercibido en Venezuela, donde el régimen chavista ve cómo sus pocos aliados estratégicos empiezan a mirar hacia otros horizontes más rentables. El dinero y la influencia ya no están en Miraflores, sino en Zhongnanhai.

Un ‘divorcio’ político con consecuencias diplomáticas

El distanciamiento entre Zapatero y Maduro pone fin a uno de los lazos más polémicos y estables entre un exjefe de Gobierno europeo y un régimen autoritario latinoamericano. Aunque de momento no se ha roto el vínculo de forma oficial, en Caracas cada vez se cuestiona más el coste-beneficio de mantenerlo.

En un contexto internacional marcado por el endurecimiento de las sanciones, la pérdida de relevancia geopolítica de Venezuela y el auge de China como actor alternativo, el chavismo empieza a cerrar un capítulo en el que Zapatero fue protagonista... pero que ya no interesa tanto a nadie.