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La inversión pública con Sánchez, en mínimos históricos: España, última de la UE

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, habla con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. / Lukas Coch
La Comisión Europea confirma que nuestro país es el último del bloque en gasto público destinado a inversión, con apenas un 2% del PIB

La Comisión Europea ha confirmado oficialmente que España ocupa el último puesto en inversión pública entre los países de la Unión Europea. Según el último informe de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros, al que ha tenido acceso The Objective, el gasto en inversiones públicas en nuestro país apenas alcanza el 2 % del Producto Interior Bruto, una cifra que, según Bruselas, refleja un deterioro sostenido del esfuerzo inversor por parte del Estado.

Esta situación no es nueva. Ya en el mes de junio, la Comisión había advertido del bajo nivel de inversión pública en España. Pero ahora, con la actualización de septiembre, se confirma que nuestro país no solo ha caído por debajo de la media comunitaria, sino que es el último de la tabla, muy por detrás de economías comparables como Letonia, Grecia, Suecia o Eslovenia, y también por debajo de otros socios tradicionalmente conservadores en gasto como Irlanda, Alemania o Países Bajos.

Bruselas insta a España a tomar medidas fiscales para contener la deuda

En su análisis, Bruselas reitera la necesidad de adoptar políticas fiscales orientadas a la reducción de deuda pública y señala directamente a España, junto con Francia e Italia, como países donde será necesario aplicar ajustes si se quiere mantener la sostenibilidad presupuestaria.

En paralelo, la Comisión recuerda que el actual contexto geopolítico, marcado por un deterioro de la seguridad europea, exige un aumento sostenido del gasto en defensa, para lo cual ya está activada la conocida cláusula de escape nacional. Esta herramienta permite a los Estados miembros superar los límites de gasto establecidos entre 2025 y 2028, siempre que los recursos adicionales se destinen exclusivamente a defensa y no superen el 1,5 % del PIB. No obstante, los países que excedan esa cifra estarán sujetos a una evaluación fiscal más estricta por parte de la Comisión.

De momento, España no ha solicitado acogerse a esta cláusula, a diferencia de otros países del entorno que ya han iniciado el proceso. Desde Bruselas, se subraya que este tipo de flexibilidad debe ir acompañada de planes transparentes y creíbles de consolidación fiscal, algo que el Gobierno de Pedro Sánchez no ha presentado todavía.

Sin presupuestos a la vista, el PP denuncia el uso ineficiente de la recaudación

La publicación del informe de la Comisión ha coincidido con una nueva revisión del crecimiento del PIB por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha elevado en dos décimas el dato del segundo trimestre de 2025, hasta el 0,8 %, y en tres décimas la estimación interanual, hasta el 3,1 %. A pesar de esta mejora macroeconómica, España sigue sin tener un proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el próximo ejercicio.

El Partido Popular ha reaccionado con dureza a los datos. El nuevo vicesecretario económico del partido, Alberto Nadal, ha cuestionado públicamente la gestión del Ejecutivo de Sánchez, preguntándose “¿qué hace el Gobierno con la recaudación récord?” y acusando al Ejecutivo de convertir la inversión pública en el “eslabón débil” del crecimiento económico nacional.

La inversión pública no remonta y pierde peso en el modelo económico

Los expertos llevan tiempo advirtiendo de este problema. Informes recientes de entidades como BBVA Research ya calificaban a la inversión pública como el elemento más rezagado del crecimiento económico en España. En comparación con el período 1996-2008, cuando la formación bruta de capital fijo se situaba en torno al 4,1 % del PIB, las cifras actuales (2,7 % en 2024) reflejan una caída casi estructural, un punto por debajo del promedio de la UE y la mitad del esfuerzo inversor que realizan los países del Este que más rápido están convergiendo con Europa occidental.

El deterioro se aprecia también en términos demográficos. Si se analiza la inversión pública por trabajador en edad activa —en euros constantes de 2021—, los niveles actuales son similares a los de 1996, y un 42 % inferiores al máximo alcanzado en 2009.

Caída histórica de la inversión extranjera

A esta debilidad se suma una nueva preocupación: la inversión extranjera en España ha sufrido en 2025 su mayor retroceso en los últimos 16 años. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, la inversión bruta se ha desplomado un 60 % entre enero y junio, mientras que la desinversión ha crecido un 63,2 %, lo que deja un descenso neto del 58,7 %.

Las comunidades autónomas más afectadas por esta fuga de capital son Madrid, Cataluña, La Rioja y Cantabria, lo que agrava aún más las diferencias territoriales en materia de desarrollo económico e inversión productiva.