economía

Huevos, carne y café por las nubes: la inflación castiga el bolsillo de las familias

Clientes compran frutas y verduras frescas en un supermercado. / A.E
Mientras el IPC general parece estabilizarse, el precio de la comida vuelve a repuntar

La inflación de los alimentos en España ha vuelto a situarse en el 3% interanual en diciembre, según los datos definitivos del Índice de Precios de Consumo (IPC) publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este repunte rompe con una racha de dieciséis meses consecutivos por debajo de esa cifra y confirma la resistencia de los precios en el supermercado a moderarse, pese a la desaceleración general del crecimiento de los precios.

En concreto, los alimentos y bebidas no alcohólicas fueron en diciembre un 3% más caros que un año antes, mientras que el IPC general cerró en el 2,9%, en línea con las previsiones. Esta diferencia se explica en buena medida por el impulso que están ejerciendo los alimentos no elaborados, cuya volatilidad y dependencia de factores externos (como el clima o la sanidad animal) ha sido especialmente acusada en los últimos meses.

Desde el inicio de la pandemia, los precios de los alimentos acumulan un encarecimiento del 38%, una cifra que ha tenido un profundo impacto sobre el poder adquisitivo de los hogares. Productos esenciales como los huevos (+31,3%), la carne de vacuno (+17,2%), el café (+16,3%) o el chocolate (+12,7%) han liderado estas subidas, reflejando el peso que aún tienen en la inflación los bienes básicos de la dieta española.

Por su parte, la inflación subyacente —que excluye los alimentos frescos y la energía— se situó en diciembre en el 2,6%, tres décimas por debajo del índice general. A lo largo de todo el año 2025, el dato medio de esta medida fue del 2,3%, algo más cercano al objetivo del Banco Central Europeo (BCE) del 2%.

Pese a estas cifras, el Ministerio de Economía ha insistido en que la inflación «continúa moderándose respecto al promedio de 2024» y que las subidas salariales han superado el crecimiento de los precios. Sin embargo, según los datos agregados, los salarios aún no han recuperado el poder de compra perdido en 2022, cuando la inflación cerró el año con un preocupante 8,4%.

El repunte inflacionario no afecta solo a la alimentación. Otras categorías también registraron incrementos notables, como las joyas y bisutería (+31,6%) —en línea con la subida del precio del oro y la plata—, la recogida de basuras (+30,3%) debido a nuevas tasas municipales, o el transporte combinado de pasajeros (+26,7%).

En términos anuales, la inflación media de 2025 fue del 2,7%, sólo una décima menos que en 2024, lo que refleja un estancamiento en la moderación de los precios. Esta tendencia, unida a la lenta evolución de los salarios, plantea un reto importante para los hogares, sobre todo para aquellos con menor margen de maniobra financiera.

Las cifras del INE confirman que, a pesar de la caída de la inflación general desde los picos de 2022, la presión sobre el gasto básico de las familias sigue siendo elevada. En este contexto, los expertos advierten que, sin una mejora significativa del poder adquisitivo real, la recuperación económica podría resentirse a medio plazo, especialmente en lo que se refiere al consumo interno.