economía

¡Golpe al bolsillo! El Gobierno exprime 3.600 millones más al año de las familias

La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero. / EP
Aunque el precio del petróleo bajó, los impuestos no perdonaron: pagar la luz y llenar la nevera cuesta más que nunca

El año 2025 cerró con un fuerte impacto económico sobre los hogares españoles: el fin de las rebajas fiscales temporales que se aplicaron durante la crisis postpandemia ha supuesto que las familias tengan que destinar 3.600 millones de euros más al año para cubrir gastos esenciales como la electricidad y la alimentación.

Según datos de la Agencia Tributaria, las decisiones del Gobierno de revertir las bajadas de impuestos se han traducido en un aumento considerable de la recaudación. Solo en los primeros once meses del año pasado, se obtuvieron 7.364 millones adicionales por medidas fiscales discrecionales. De ellos, 1.756 millones proceden del encarecimiento de la factura energética y 1.936 millones de la subida del IVA en los alimentos.

Luz más cara por impuestos, a pesar de precios más bajos

Aunque el precio medio de la luz descendió un 7,8 % en 2025 debido al abaratamiento del petróleo, que marcó mínimos en cuatro años, la subida del IVA en la electricidad, el Impuesto Especial sobre la Electricidad y el Impuesto sobre el valor de la producción eléctrica provocaron que las familias terminaran pagando más.

La presión fiscal energética se desglosa en 370 millones más por el IVA de la electricidad, 143 millones por el gas natural, la madera y los pellets, y 436 millones adicionales por el impuesto especial incluido en la factura. Además, aunque el impuesto sobre la producción lo pagan las compañías, habitualmente lo trasladan al consumidor mediante tarifas más elevadas.

La vuelta al IVA original encarece la cesta de la compra

En cuanto a los alimentos, el encarecimiento se debe en gran parte al fin de la rebaja del IVA que estuvo en vigor entre 2022 y mediados de 2024, cuando el Gobierno eliminó o redujo el impuesto sobre productos básicos. Tras varias prórrogas, en 2025 se retomaron los tipos impositivos habituales: del 0 % al 4 % en alimentos básicos como el pan, frutas o leche, y del 5 % al 10 % en productos como aceite y pasta.

Aunque esta política pretendía ser una medida de alivio temporal, su retirada ha coincidido con un contexto inflacionario prolongado, lo que ha intensificado el esfuerzo económico de las familias para llenar la cesta de la compra.

Un informe de EsadeEcPol ya advertía en 2023 que estas rebajas fiscales habían sido regresivas, ya que beneficiaron proporcionalmente más a los hogares con mayores ingresos, que consumen más volumen de productos alimentarios. Además, el efecto real fue modesto: la rebaja del IVA representó apenas un 3,5 % de ahorro sobre los precios de un subgrupo de productos, frente a un encarecimiento del 16 % general en los alimentos durante 2022.

Las empresas aumentan márgenes pese a la inflación

El análisis del Observatorio de Márgenes de la Agencia Tributaria muestra que las empresas han mantenido altos niveles de beneficio durante 2025. El margen medio sobre ventas se situó en el 8,3 %, por encima del 7,5 % de 2019 y solo por debajo del récord de 2024.

En sectores clave como la energía, las compañías de electricidad y gas alcanzaron un margen del 19 %, mientras que en la industria alimentaria fue del 6 %, ambos por encima de niveles prepandemia. Esto evidencia que, pese a las dificultades que enfrentan las familias, parte de los costes se han trasladado con éxito a los precios finales, manteniendo altos beneficios empresariales.

En resumen, la retirada de las rebajas fiscales —justificada por el Gobierno como necesaria para la consolidación fiscal— ha tenido un efecto inmediato en el bolsillo de los consumidores, que se ven obligados a gastar más en necesidades básicas, en un entorno donde los salarios apenas han acompañado el ritmo del encarecimiento sostenido.