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El Gobierno, sin margen de maniobra ante el golpe de Trump por no reducir la deuda pública

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. / Jesús Hellín / EP

El elevado endeudamiento, el alza en el coste del Tesoro y la presión de gasto en Defensa colocan al Gobierno contra las cuerdas

El Ejecutivo de Pedro Sánchez afronta el impacto económico de la guerra comercial iniciada por Estados Unidos con las manos atadas, tras ignorar las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de agencias como S&P Global. El motivo: no haber aprovechado el ciclo de crecimiento económico para reducir la deuda pública, que supera los 1,6 billones de euros, más del 100 % del PIB.

Este elevado endeudamiento se ha convertido en el talón de Aquiles de la economía española, por dos motivos principales:

  • El coste anual en intereses se sitúa en torno a los 38.000 millones de euros hasta 2027.

  • La deuda actúa como un foco de tensión para la prima de riesgo, que ya se ha disparado por encima de los 70 puntos básicos tras los primeros efectos de los aranceles de Trump.

Advertencias ignoradas

El FMI ha reiterado en sus informes que España debería utilizar el impulso económico para sanear sus cuentas públicas. Según su previsión, el déficit público se mantendrá en torno al 2 % del PIB en 2031, muy lejos del 1,2 % que prevé el Gobierno. Para alcanzar este objetivo, España necesitaría ajustes fiscales equivalentes al 1 % del PIB, ya sea aumentando ingresos o reduciendo gastos.

Desde S&P Global también han advertido que el gasto en intereses se mantendrá entre el 2,4 % y el 2,7 % del PIB hasta 2027, lo que representa una carga estructural peligrosa en caso de crisis.

Tensiones en el mercado y menor margen fiscal

La situación actual limita la capacidad de respuesta del sector público. Tal y como expone CaixaBank Research, aunque la deuda se haya reducido ligeramente en los últimos años, sigue en niveles elevados que condicionan cualquier actuación futura en momentos de dificultad.

Las previsiones a largo plazo son aún más preocupantes. Según la AIReF, sin medidas correctoras, la deuda pública podría alcanzar el 129 % del PIB en 2050 y el 181 % en 2070. En ese escenario, los pagos de intereses se convertirían en una losa permanente para la economía española.

Además, el coste de la deuda se está encareciendo. El tipo medio de financiación del Tesoro ha pasado del 1,35 % en 2022 al 3,44 % en 2023. Aunque ha descendido al 3,16 % en 2024, sigue muy por encima del coste de hace una década. El tiempo del dinero barato ha quedado atrás.

Presión añadida: gasto en Defensa y caída de exportaciones

El Gobierno también afronta una presión creciente para incrementar el gasto en Defensa, un compromiso exigido por Estados Unidos en el marco de la OTAN. A esto se suma la amenaza de aranceles del 20 % a productos europeos, que podrían provocar, según la Cámara de Comercio de España, una caída del 14 % en las exportaciones a EE. UU.

Las consecuencias ya se dejan notar. El Banco de España ha confirmado que revisará a la baja sus previsiones de crecimiento ante el impacto negativo del proteccionismo estadounidense.

Un futuro incierto

La falta de ajustes fiscales previos deja a España en una situación frágil. Como advierte la AIReF, una subida en la prima de riesgo elevaría los costes de financiación y endurecería el acceso a los mercados. En plena tormenta comercial, la economía española no cuenta con un colchón fiscal adecuado.

El margen de maniobra del Gobierno se reduce, mientras los mercados y los socios internacionales reclaman responsabilidad fiscal y estabilidad. La guerra arancelaria puede ser el detonante de una nueva fase de tensión económica que pondrá a prueba la solidez real de las finanzas públicas españolas.