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El Gobierno mantiene su posición ante la OPA de BBVA sobre Sabadell pese al aviso de Bruselas

Alejandro Martínez Vélez. / EP

 Bruselas lanza advertencias, el Gobierno español reivindica su soberanía, y el desenlace se perfila como una decisión con impacto en toda la Unión Europea

La Oferta Pública de Adquisición (OPA) lanzada por BBVA para absorber Banco Sabadell entra en su fase decisiva envuelta en tensión política, económica y regulatoria. A pesar de las advertencias lanzadas por la Comisión Europea, el Gobierno español mantiene su firme intención de tomar una decisión propia, ajustada —según el Ejecutivo— a la normativa nacional.

Bruselas muestra su descontento

La Comisión Europea, a través del procedimiento informal EU Pilot, ha solicitado explicaciones al Gobierno sobre la gestión de esta OPA, considerando que se está extralimitando en sus competencias. Desde Bruselas se recuerda que la evaluación de operaciones bancarias corresponde, en primera instancia, al Banco Central Europeo (BCE) y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Ambos organismos ya han dado luz verde a la operación bajo ciertas condiciones.

El portavoz de Servicios Financieros de la Comisión, Olof Gill, ha declarado que si los organismos competentes han aprobado la OPA, no habría base legal para que un gobierno nacional la bloquee por razones discrecionales. Según Bruselas, permitir que los Estados intervengan sin fundamentos sólidos podría sentar un precedente peligroso en el Mercado Único Europeo y en la Unión Bancaria.

Moncloa no se inmuta

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha restado importancia a las advertencias, asegurando que la actuación del Gobierno es “escrupulosa y garantista” y que no existe conflicto alguno entre las normas españolas y las europeas. La decisión final se tomará antes de que finalice junio, dentro del plazo de 30 días naturales que tiene el Consejo de Ministros para pronunciarse.

El Ejecutivo argumenta que su análisis se basa en criterios de interés general, más allá de la competencia: protección del empleo, cohesión territorial, riesgo sistémico y acceso al crédito, entre otros.

Reacciones en España: división total

El anuncio del Gobierno ha encendido todas las alarmas tanto en el ámbito empresarial como en el político y sindical:

  • La patronal CEOE, a través de su presidente Antonio Garamendi, ha criticado la dilatación del proceso y ha pedido una decisión inmediata: “No se puede tener en vilo al sistema bancario español más de un año”, declaró.

  • Banco Sabadell, por su parte, cuestiona que Bruselas haya analizado con suficiente profundidad la operación. Su consejero delegado, César González-Bueno, ha sugerido que la Comisión Europea podría no tener una base firme para descartar la existencia de un interés general afectado.

  • En el terreno político, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, ha sido clara: la OPA debe ser detenida si no se garantiza el interés general, proponiendo condiciones estrictas como el mantenimiento de todos los empleos, la red de oficinas y el apoyo al tejido productivo.

Los sindicatos también critican a la UE

Desde el lado sindical, Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT) han mostrado su desconfianza hacia las declaraciones europeas. Sordo ha acusado a Bruselas de actuar como portavoz de “operadores económicos con intereses en juego”, mientras que Álvarez ha rechazado que las afirmaciones de Bruselas tengan validez como posicionamiento institucional definitivo.

¿Qué está en juego?

La operación de BBVA sobre Sabadell no es solo un movimiento corporativo: supone una reestructuración profunda del sistema bancario español. El Gobierno busca asegurarse de que esta concentración no debilite la competencia, excluya zonas rurales, reduzca el crédito disponible ni provoque despidos masivos.

Pese a las tensiones, el Ejecutivo insiste en que su actuación no entra en conflicto con la normativa europea. Pero lo cierto es que se enfrenta a una creciente presión política y económica, tanto interna como externa, que obliga a una decisión delicada y estratégica.

La respuesta del Gobierno a esta OPA será determinante no solo para el futuro de BBVA y Sabadell, sino también como precedente regulador dentro de la Unión Europea sobre el equilibrio entre competencia nacional y normativa común en grandes operaciones de concentración bancaria.