economía

Díaz aprieta el acelerador: una jornada de 37,5 horas sin acuerdo con los empresarios

La vicepresidenta segunda y ministra de trabajo, Yolanda Díaz. / EP

La vicepresidenta Yolanda Díaz ha confirmado que el martes el Gobierno aprobará la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas sin rebaja salarial. Una medida de fuerte carga política, sin el respaldo de la patronal, con dudas parlamentarias y fuerte impacto para empresas y trabajadores

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado este jueves que el próximo martes el Consejo de Ministros aprobará definitivamente el proyecto de ley para reducir la jornada laboral máxima en España, sin disminución de salario. La medida implicará que los empleados no podrán trabajar más de 37,5 horas semanales, frente a las 40 horas actualmente permitidas, según lo previsto en la reforma del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores.

Durante su intervención en el Congreso de CCOO Industria en Toledo, Díaz ha calificado esta iniciativa como "la política más difícil" de la legislatura, pero también "la medida que más desea el conjunto de los españoles, voten a quien voten". La líder de Sumar ha instado a los sindicatos a recorrer el país para hacer pedagogía social y defender esta reforma en las calles y también en el Parlamento.

"Vamos con las herramientas clave para ganar esta batalla", ha afirmado con determinación, aunque ha admitido que la tramitación parlamentaria no será fácil.

A pesar del anuncio, la medida aún deberá ser convalidada en el Congreso, y podría encontrarse con la oposición de socios habituales del Ejecutivo, como Junts, lo que abriría la puerta a un posible nuevo varapalo parlamentario para Pedro Sánchez.

Díaz ha defendido que la reducción de la jornada laboral "aumentará la productividad, mejorará los salarios y reducirá el absentismo", aunque no ha aportado datos empíricos que respalden estas afirmaciones. Los críticos, especialmente desde sectores económicos y partidos de la oposición, alertan de que las pequeñas empresas serán las más afectadas, al tener más dificultades para absorber el impacto económico de la medida.

La ministra ha explicado que el proyecto cuenta con el respaldo de los sindicatos, pero no con el de la patronal. En ese sentido, ha justificado su estrategia de negociación asegurando que ha agotado todas las vías posibles para lograr un acuerdo tripartito:

"En enero empezamos la negociación. En febrero, sindicatos y patronal pidieron tiempo para intentarlo de forma bilateral. Me retiré. En mayo, los sindicatos me dijeron que la patronal estaba mareando la perdiz. Desde entonces, hemos hecho lo que teníamos que hacer", ha declarado.

Con esta aprobación, el Gobierno trata de impulsar su agenda laboral progresista en un momento en el que los datos económicos comienzan a mostrar signos de deterioro y la presión por parte de Bruselas y el FMI para contener el gasto público se intensifica.

Además, Díaz ha apuntado que el siguiente objetivo de su agenda será el “Estatuto del Becario”, con el que espera "eliminar la precariedad que aún queda en España", en especial en los sectores que emplean a jóvenes.

¿Qué supone esta medida para las empresas? El nuevo límite de 37,5 horas semanales debe implementarse sin recorte salarial, lo que obliga a muchas empresas a reorganizar turnos, contratar más personal o afrontar sobrecostes laborales. Aunque Díaz defiende que esto mejorará el bienestar y el rendimiento, la realidad es que muchos autónomos y pymes temen no poder asumir ese esfuerzo económico.

¿Y para los trabajadores? Desde el punto de vista de los empleados, la reforma promete mejorar la conciliación y reducir el estrés laboral, aunque algunos expertos advierten que podría generar una menor oferta de empleo o mayor temporalidad si no se acompaña de políticas eficaces de apoyo a la contratación.