El desempleo crece: denuncian que habría 1,2 millones de parados más de los que dice el Gobierno
El sindicato denuncia la opacidad del Ministerio de Trabajo y exige reformar los criterios de contabilización del paro registrado para ajustarlos a la realidad del mercado laboral
La Unión Sindical Obrera (USO) ha encendido todas las alarmas del mercado laboral español con un informe demoledor: España tendría actualmente 3.778.608 personas en paro, lo que supone 1.265.890 desempleados más que los datos oficiales del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal). Esta brecha, denuncian, se debe al uso de una metodología que invisibiliza buena parte del desempleo real.
Según el Gabinete de Estudios de la USO, dirigido por José Luis Fernández Santillana, el paro registrado ha bajado en tres años en unas 509.785 personas, pero el paro real, el que contempla a todos los inscritos en el SEPE sin empleo, ha subido en 16.165, un 0,4%. En resumen, España sigue igual que en 2021 en términos reales, a pesar de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, haya insistido en que estamos “mejor que nunca”.
¿Dónde están esos 1,2 millones de parados invisibles?
El análisis de la USO identifica a los grupos sistemáticamente excluidos de la estadística oficial:
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Fijos discontinuos en período de inactividad
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Afectados por ERTE
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Personas con disponibilidad limitada
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Beneficiarios del subsidio agrario especial
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Demandantes “no ocupados” inscritos en cursos
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Solicitantes de empleo específico
Todos ellos, recalca USO, deberían computar como desempleados a efectos estadísticos, pues no están trabajando.
672.903 fijos discontinuos en abril: un 223% más que en 2022
Uno de los datos más impactantes del informe es que en abril de 2025 había 672.903 fijos discontinuos inactivos, una cifra que ha crecido un 223,1% desde 2022. El Gobierno se ha negado a desglosar el número exacto, manteniéndolos en la categoría ambigua de "demandantes con relación laboral", lo que ha provocado incluso interpelaciones parlamentarias del PP.
La ambigüedad estadística, según la USO, se ha convertido en una herramienta política que desdibuja la situación real del empleo en España, generando una imagen distorsionada en los medios, ante organismos internacionales y en la propia opinión pública.
El empleo juvenil, otro de los grandes damnificados
La situación laboral de los jóvenes también es especialmente crítica. La jornada media semanal es de 31,1 horas, lo que evidencia una proliferación del empleo parcial y de baja calidad. En tres años se han firmado más de 50 millones de contratos, lo que refleja una altísima rotación y temporalidad encubierta.
España mantiene la tasa de paro juvenil más alta de la UE, incluso por encima de Grecia. Este deterioro ha tenido un impacto directo en la emancipación de los menores de 30 años, como demuestra un informe del Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE): el 36% de los jóvenes ha necesitado ayuda económica de su familia para independizarse.
Una propuesta para limpiar el dato
La USO reclama una reforma urgente de la orden ministerial de 1985 y sus modificaciones de 2005, que aún rigen los criterios de medición del paro. El objetivo es armonizar las cifras del SEPE con las de la EPA y Eurostat, eliminando la actual brecha que permite al Gobierno presentar unos datos de paro que no se corresponden con la realidad laboral.
“Queremos que el ‘paro registrado’ coincida con el paro real, y que se deje de utilizar la estadística como maquillaje político”, subraya Fernández Santillana.
¿Un paro que no baja pese al crecimiento económico?
La paradoja es clara: mientras el Gobierno presume de uno de los mayores crecimientos del PIB de la UE, España sigue encabezando el desempleo en la OCDE. Esto, a juicio de la USO, pone en evidencia la incoherencia del relato oficial y la necesidad de abordar reformas estructurales que vayan más allá del titular político o electoralista.
En definitiva, mientras los datos oficiales apuntan a una reducción del desempleo, los números reales –aquellos que incluyen a todos los que no trabajan– dibujan un panorama muy diferente. España, con más de 1,2 millones de parados ocultos, sigue atrapada en un sistema estadístico que camufla el problema en lugar de resolverlo.