14.06.2024 |
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EMPLEO

Los contratos indefinidos en riesgo: la paradoja oculta tras la reforma laboral

A pesar de la disminución de la tasa de temporalidad en España tras la reforma laboral, la estabilidad no ha mejorado. Contratos indefinidos son más breves, y figuras como los fijos discontinuos plantean preocupaciones sobre la transparencia.
Una persona trabajando en un bar. EP / Archivo
Una persona trabajando en un bar. EP / Archivo
Los contratos indefinidos en riesgo: la paradoja oculta tras la reforma laboral

En el marco de la compleja dinámica económica y empresarial que caracteriza a España, la reforma laboral implementada a principios de 2022 emerge como un punto focal de discusión y análisis. Diseñada con el objetivo central de impulsar la estabilidad laboral y restringir el empleo temporal considerado "abusivo, injustificado y desproporcionado", esta legislación ha dado lugar a transformaciones sustanciales en la estructura ocupacional del país. No obstante, su impacto real y la efectividad de sus medidas estructurales se encuentran bajo un escrutinio riguroso.

Uno de los indicadores clave de éxito o fracaso de la reforma laboral es la tasa de temporalidad, definida como la proporción de empleados con contratos temporales en relación con el total de ocupados. Datos recientes revelan una caída significativa de esta tasa, llegando a mínimos históricos del 16,5% al cierre del último trimestre de 2023. Este descenso de casi diez puntos desde la entrada en vigor de la reforma parece respaldar los objetivos declarados de la legislación.

Sin embargo, la aparente reducción de la temporalidad no se traduce automáticamente en estabilidad laboral genuina. El análisis más detallado de las estadísticas revela que el empleo no ha experimentado una estabilización, y, contrariamente a las expectativas, la duración de los contratos indefinidos ha alcanzado niveles históricamente bajos.

Fijos Discontinuos: Entre la Estadística y la Realidad Laboral

Un ejemplo destacado de esta paradoja se manifiesta en la figura de los fijos discontinuos. Aunque las altas de estos contratos no han dejado de aumentar en los últimos dos años, el dato más revelador reside en las bajas. En junio de 2021, justo antes de la implementación de la reforma, las bajas por inactividad en estos contratos eran de 8,366, mientras que en el mismo mes del año pasado, ascendieron a 27,935, representando un incremento del 235%.

Esta figura específica no solo plantea interrogantes sobre la autenticidad de la reducción de la tasa de temporalidad, sino que también suscita inquietudes respecto a la inclusión de contratos claramente temporales en la estadística de indefinidos. Expertos estiman que hasta 700,000 personas podrían quedar fuera de los registros oficiales de desempleo debido a esta práctica, ya sea por disimulo o desconocimiento, sin que el Ministerio haya proporcionado cifras concretas al respecto.

Periodos de Prueba: Aumento Exponencial en Rescisiones de Contratos Indefinidos

Otro aspecto crucial que ha experimentado cambios significativos tras la reforma es la utilización de periodos de prueba. Históricamente, la extinción de contratos indefinidos durante este periodo no era una práctica común, siendo más prevalente en los contratos eventuales. No obstante, desde la entrada en vigor de la reforma, se ha observado un aumento notable, multiplicándose por siete las rescisiones en contratos indefinidos durante el periodo de prueba.

Este fenómeno, vinculado al carácter estacional de ciertos despidos, sugiere que tanto empleadores como empleados están firmando contratos indefinidos con pleno conocimiento de que no llegarán a agotar el periodo de prueba, comportándose de manera similar a contratos eventuales. La semana pasada, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley para la transposición de la directiva europea que prohíbe la ampliación del periodo de prueba por convenios colectivos, buscando así abordar esta problemática.

Desafíos en la transparencia y las bajas voluntarias

La transparencia en las condiciones laborales también ha sido objeto de análisis crítico. El Estatuto de los Trabajadores establece el periodo de prueba con límites acordados en convenios colectivos, y la reciente aprobación de la directiva europea busca limitar su duración. Sin embargo, los plazos propuestos podrían ser insuficientes, especialmente en sectores altamente estacionales, como el de servicios.

Un fenómeno adicional que ha ganado relevancia es el aumento de las bajas voluntarias por diversas causas. Esto incluye situaciones como el cierre legal de empresas o despidos derivados de eventos como la muerte o jubilación del empresario. También entran en esta categoría los fijos discontinuos que no se reincorporan a sus puestos. La preferencia por considerar a un trabajador como "dimitido" en lugar de abordar sanciones por ausencias injustificadas destaca las complejidades en la interpretación y aplicación de la reforma.

María José Calvet, experta del departamento de Laboral de Garrigues, señala que la utilización preferente del contrato fijo discontinuo para combatir la temporalidad "vino acompañada por una nueva regulación de esta figura que sigue dejándonos múltiples inseguridades en su utilización". Este comentario resalta la necesidad de abordar las ambigüedades y desafíos persistentes en la implementación de la reforma laboral.

En conclusión, la reforma laboral en España ha desencadenado cambios sustanciales en las estadísticas laborales, pero la cuestión de si ha logrado la estabilidad laboral deseada sigue siendo objeto de debate. La transparencia en la interpretación y aplicación de las medidas, así como la necesidad de abordar las prácticas estratégicas que desafían los objetivos declarados, plantean desafíos cruciales para el futuro del mercado laboral español.

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