Sin calefacción ni agua caliente: ¿quién paga si se estropea la caldera en un piso de alquiler?
Cuando llega el frío y la caldera falla, surgen los conflictos entre caseros e inquilinos. ¿Quién debe pagar la reparación? La respuesta no siempre es la que esperas. Aquí te explicamos lo que dice la ley
Con la llegada del invierno y la bajada de temperaturas, una de las situaciones más frecuentes —y conflictivas— entre propietarios e inquilinos es la avería de la caldera. Cuando no hay agua caliente o la calefacción deja de funcionar, surge la inevitable pregunta: ¿quién paga la reparación?, según publica El Debate.
La respuesta no es tan automática como muchos creen. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la responsabilidad depende del tipo de avería, su origen y el coste de la reparación.
¿Qué dice la ley?
El artículo 21 de la LAU establece que es obligación del casero mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad. Por tanto, si la caldera se estropea por antigüedad, fallo técnico o por haber llegado al final de su vida útil, corresponde al propietario asumir el coste, ya sea una reparación costosa o la sustitución total del aparato.
Este escenario incluye averías importantes como la rotura del intercambiador o de la placa electrónica, dado que se entiende que el inquilino alquila una vivienda que debe contar con servicios básicos como calefacción y agua caliente.
¿Y las pequeñas reparaciones?
Sin embargo, la ley también introduce un matiz importante: el de las pequeñas reparaciones. El apartado 4 del mismo artículo señala que las averías menores derivadas del uso ordinario del inmueble corren a cargo del inquilino.
Aunque no se establece un límite concreto en la ley, la jurisprudencia y las resoluciones judiciales suelen situar ese umbral en torno a los 150 euros. Es decir, si se trata de una limpieza de filtros, un ajuste rutinario, el cambio de una goma o un mantenimiento básico, el arrendatario debe pagar la factura.
Además, si se demuestra que la avería fue causada por un uso indebido o negligencia del inquilino, también será su responsabilidad.
¿Cómo actuar ante una avería?
Para evitar disputas innecesarias, lo más aconsejable es llamar a un técnico y pedir que detalle en la factura la causa de la avería. Si el informe técnico refleja que el problema es consecuencia de la antigüedad del equipo, el coste debería asumirlo el casero. Si, por el contrario, el fallo se debe a un desgaste por uso cotidiano, al falta de mantenimiento o a una pieza menor, deberá pagarlo el inquilino.
Precaución: no dejar de pagar el alquiler
Los abogados recuerdan que, bajo ninguna circunstancia, el arrendatario debe retener el pago del alquiler como forma de presión. Hacerlo podría abrir la puerta legal a que el propietario inicie un procedimiento de desahucio por impago, independientemente de quién tenga razón respecto a la caldera.
Conclusión: ante una avería, lo mejor es actuar con rapidez, documentar todo y, si es necesario, consultar con un profesional o asesor legal. Saber qué dice la ley puede evitar conflictos innecesarios y garantizar una convivencia más fluida entre propietarios e inquilinos.