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30 años y en casa: España lidera el fracaso emancipador en Europa

Un complejo de viviendas. / Ep
Con un alquiler medio superior al salario juvenil, la independencia económica se convierte en un espejismo que multiplica la exclusión

Casi la mitad de los jóvenes en España, entre 25 y 34 años, sigue sin emanciparse. La cifra, del 48 %, es muy superior al promedio europeo del 30 % y refleja el impacto conjunto de la crisis de la vivienda, el estancamiento salarial y la creciente inflación.

Así lo refleja un análisis de Visual Capitalist, basado en los últimos datos de Eurostat, que ilustra las profundas desigualdades de emancipación en Europa. En países escandinavos, como Dinamarca, Finlandia y Noruega, menos del 7 % de los jóvenes sigue viviendo con sus padres. En el extremo opuesto se sitúan España (48 %), Portugal (50 %), Grecia (54 %), Italia (44 %) y varios países balcánicos que superan el 60 %.

Una vivienda, un lujo inalcanzable

Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), la edad media de emancipación se sitúa en 30,4 años, una de las más altas del continente. Este retraso tiene una causa clara: la imposibilidad real de asumir los costes de una vivienda, ya sea en propiedad o en alquiler.

El alquiler medio ha subido un 13,6 % respecto al año pasado, alcanzando los 1.072 euros mensuales, la cifra más alta desde que hay registros. En contraste, el salario medio juvenil se situó en 1.048,19 euros netos en 12 pagas, lo que significa que un joven no puede, ni siquiera, cubrir el alquiler medio con su sueldo completo. Faltarían 23,81 euros mensuales, sin contar con gastos de suministros, alimentación o transporte.

Sobreendeudamiento y riesgo social

Incluso aquellos que logran emanciparse no escapan de la precariedad. El 70,5 % de los jóvenes emancipados está sobreendeudado, dedicando más del 40 % de sus ingresos al pago de la vivienda, un umbral considerado insostenible por los estándares internacionales.

Además, el informe del CJE señala que tres de cada diez jóvenes en España se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, el peor dato desde 2006. La situación es especialmente grave en ciudades como Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca, Málaga o San Sebastián, donde el alquiler de una sola habitación puede superar el 40 % del salario medio.

La necesidad de políticas estructurales

Pilar Blasco, vicepresidenta y responsable de incidencia política del CJE, advierte:

"Escuchar a las personas jóvenes y dar respuesta a sus problemas no debería ser una cuestión circunstancial. Sabemos que no hay una varita mágica, pero pedimos políticas a corto y largo plazo cuanto antes".

El informe concluye que, más allá del número de jóvenes que se emancipan, la calidad de esa emancipación es profundamente precaria. La juventud en España, señala el CJE, se enfrenta a una falta de horizontes de estabilidad vital, con una independencia condicionada por la inseguridad económica y la falta de vivienda asequible.