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El Diario de Cantabria

BOLOS

Víctor González se mete hasta La Cocina

El jugador de la Peña Peñacastillo  se proclama por segundo año consecutivo campeón regional de Primera categoría tras imponerse en Roiz a su compañero Rubén Haya. Manuel Domínguez y José Manuel Lavid completaron el podio

Podio final del campeonato junto a autoridades y organizadores. / HOYOS
Podio final del campeonato junto a autoridades y organizadores. / HOYOS
Víctor González se mete hasta La Cocina

Víctor González escuchó por segunda vez consecutiva el himno de Cantabria desde lo más alto del podio. El jugador de la Peña Peñacastillo consiguió, con 712 bolos, su segundo título regional de Primera categoría tras imponerse en la final a su compañero Rubén Haya. Pleno de la peña santanderina, que hasta ahora se ha hecho con todos los títulos oficiales celebrados, hasta el momento tres por equipos y ahora uno individual.

Con 35 bolos de ventaja a favor de Víctor González comenzaba la final entre los dos jugadores de la Peña Peñacastillo Anievas Mayba. Bolera con una gran presencia de público y palco lleno. Bolos nuevos -así los hizo el tornero Rubén Gómez-, que retinglaban en La Cocina.

El de Guarnizo sacaba uno más tras la primera tirada (18-19) y perdía uno tras la segunda mano (16-14). El camargués sabía que no era fácil recortar, pero lo intentaba hacía 16 en la tercera tirada y se colocaba con 50, pero González no daba tregua 21 (54). Rubén Haya finalizó a raya alta con un parcial de 14 y totalizando 64, en tanto que el actual campeón sumaba otros 16 para llegar al medio concurso con 70, es decir, seis arriba.

El comienzo desde atrás mantuvo la tónica. Haya sumó 14 (78) y González 25 (95). Se hizo la luz en La Cocina e iluminó al camargués que realizó su mejor mano con 19 (97), mientras que el de Guarnizo coló la primera bola blanca, pero su birle es mucho birle: 19 (114). Séptima tirada: 16 (113) y 21 (131). La ‘apisonadora’ de la Mateo Grijuela no dio ninguna opción a su compañero, que en la última intentó deleitar al público con algún emboque, pero… los aficionados le brindaron una calurosa ovación tras concluir con 18 bolos y un total de 131. Tras cumplir con las tres bolas del tiro (7), Víctor González, ya campeón, recibió la felicitación de su compañero. Quedaban tres bolas en el birle. 152 en el último concurso y total de 712 bolos para cantar el alirón.

Con las semifinales llegó el ‘calabobos’. Una fina lluvia se metió en el valle y provocó varias interrupciones, incluso en la segunda mano de la segunda semifinales tras sufrir Rubén Haya un importante resbalón en el tiro, el árbitro decidió parar para secar una placa muy deslizante, que anteriormente ya había dado algún susto a Víctor González. La organización se puso en marcha, utilizando todo tipo de artilugios para secar el tiro.

En la primera semifinal, José Manuel Lavid repitió el mismo registro que hizo en Roiz en el viernes, es decir, 128 bolos, que le permitían sumar 511. No estuvo cómodo en toda la tarde el jugador de la Peña Hermanos Borbolla Villa de Noja, pero logró mantenerse entre los mejores.

Por su parte, Manuel Domínguez volvió a dejarse bolos, pero a pesar de ello puede estar muy satisfecho del campeonato realizado. De nuevo hizo 132 y con 523 tenía que esperar a ver qué hacían sus rivales, que lo tenían relativamente fácil (a 122 Víctor y a 117 Rubén), pero lo cierto es que cuando los jugadores de la Peña Peñacastillo Anievas Mayba la cosa, meteorológicamente hablando se complicó. Hubo varias paradas para seguir el tiro y lógicamente eso influyó en el juego, aunque en el caso de Víctor González parece que mojarse un poquito le dio más brío que todo lo contrario, porque para de nuevo tomar el mando del campeonato hizo 158 bolos, con cuatro últimas manos de 22, 20, 23 y 20, quedándose a tan solo dos bolos del mejor registro en un campeonato, que está en poder de Juan José Ingelmo -al que aprovechamos para mandar un cariñoso abrazo-. ¿Quién decía que en esta bolera no podía hacer bolos? Por su parte, Rubén Haya tuvo más dificultades. Necesitaba 117 bolos e hizo 118, totalizando 525.

La tarde comenzó con los cuartos de final y los comentarios sobre la ausencia de un desconocido Óscar González al que la primera tirada en Treceño le penalizó en exceso, quedándose fuera de la competición. Todo buen escribano echa un borrón y también las estrellas son humanas y tienen derecho a tener un mal día y eso es lo que le sucedió al jugador de la Peña Hermanos Borbolla Villa de Noja, pero lo que ocurre es que ese mal día lo fue a tener en el peor momento.

Al margen del gran ausente, los cuartos de final también dejaron fuera a otro de la grandes, Jesús Salmón, que el viernes pasó por lo pelos y ayer tampoco hizo un registro muy destacado, aunque lo cierto es que la bolera La Cocina de Roiz, siempre es complicada y no regala nada, algo que ya saben los jugadores, pero no siempre las cosas salen como se espera. Con 125 bolos, el jugador de la Peña Peñacastillo Anievas Mayba totalizó 362 para ocupar finalmente la séptima plaza, solo por delante del debutante Alberto Ceballos (La Rasilla ASV Cantábrico), que había conseguido entrar entre los ocho, comenzó muy bien, pero su acierto fue decayendo para concluir con 107 y sumar 361, siendo el octavo clasificado.

Carlos Gandarillas (Sobarzo), que también tuvo un buen inicio, bajó su rendimiento desde atrás, perdiendo incluso bolos en las últimas tiradas al buscar el emboque lo que el privó de un mejor registro de los 115 conseguidos para sumar 379 y clasificarse en sexta posición, en tanto que Carlos García (Roper Bahía Real), con el tercer registro de cuartos se quedó fuera de las semifinales por tan solo un bolo. Sus 382 le situaron en la quinta posición.

En cabeza del torneo se colocó Rubén Haya (Peñacastillo Anievas Mayba). El jugador camargués se encuentra en un excelente momento de forma y no estaba dispuesto a desaprovechar la ocasión. Sumó 143 bolos para con 407 entrar en semifinales como líder. Junto a él su compañero Víctor González, que iniciaba la tarde en cabeza y que comenzaba muy fuerte, pero en las últimas tiradas se dejaba bolos, a pesar de lo cual sumaba 131 bolos, para meterse de nuevo en la lucha por el título con 402. Junto a estos dos jugadores entraban en semifinales, Manuel Domínguez (Ribamontán al Mar Construcciones Portio), que estaba realizando un gran campeonato, muy seguro desde el tiro y acertando también en el birle, aunque como él mismo decía «en todas las manos me he dejado bolos». A pesar de ello hizo 130 para con 391 meterse entre los cuatro mejores, lo mismo que José Manuel Lavid (Hnos. Borbolla Villa de Noja), que con 125 sumaba 383.

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