La Queens League ofrece una segunda oportunidad a jugadoras del fútbol profesional
La Queens League Oysho es una competición de fútbol femenino que nació el 24 de febrero de 2023, impulsada por Gerard Piqué y otros streamers. Este torneo, que tiene lugar en el Cupra Arena de Barcelona, se disputa cada fin de semana entre 12 equipos y más de 150 jugadoras. Su formato es atractivo y moderno, con reglas cambiantes que han logrado captar la atención del público y ofrecer una alternativa tanto para jugadoras que buscan revivir sus carreras como para aquellas que no han tenido la visibilidad suficiente en el fútbol profesional.
Una de las jugadoras destacadas en la Queens League es Olga García, quien, después de una exitosa carrera en equipos como el Barcelona, el Levante, el Atlético de Madrid y el DUX Logroño, decidió retirarse para dedicar más tiempo a su familia. Sin embargo, su interés por la Queens League la llevó a regresar al campo. "Cuando me retiré no pensaba seguir jugando al fútbol porque tenía otros proyectos (es jugadora profesional de EA Sports), pero el tema de la Queens siempre me había atraído", comenta. A pesar de haber dejado el fútbol profesional, las condiciones de la Queens League le permitieron combinar su pasión por el deporte con otras facetas de su vida, como su rol como madre y esposa.
El formato de la Queens League, que combina fútbol y entretenimiento, también le ha permitido a Olga García seguir compitiendo mientras ayuda a jugadoras más jóvenes. “Me lo paso bien, disfruto mucho y ayudo a jugadoras más jóvenes que no han tenido las experiencias que yo he disfrutado como profesional”, señala. Incluso, menciona que algunos de sus goles en la Queens han tenido mayor repercusión que aquellos que marcó en competiciones como la Champions League o con la selección española.
Por su parte, Patricia Mascaró, quien tuvo una carrera profesional en varios equipos como el Collerense, el Rayo Vallecano y el Málaga, llegó a colgar las botas debido a las dificultades económicas y laborales que enfrentó en el fútbol profesional. “Yo he perdido más dinero que ganado siendo profesional. He llegado a cobrar 400 euros al mes jugando fuera de casa, con dedicación exclusiva e incluso he sufrido impagos. Tenía que haberlo dejado antes, pero me costó dar el paso”, explica. Tras unirse a la Queens League, Patricia ha encontrado en este torneo una nueva oportunidad para sentirse valorada y feliz. “En la Queens me he vuelto a sentir valorada y querida. Hacía tiempo que no era feliz”, señala, destacando el ambiente familiar y de apoyo que experimenta en el equipo.
Otro caso es el de María Pi, exjugadora del Levante y el Espanyol, quien dejó el fútbol profesional por razones de salud mental. “Era incapaz de gestionar ciertas emociones y me afectó, no sólo a mi rendimiento, sino a mi vida personal”, comenta. Tras un tiempo alejada del fútbol, María ha encontrado en la Queens League un entorno seguro que le ha permitido regresar al deporte de forma más equilibrada. “Ahora tengo tiempo para mí, mi familia, mi pareja y mi perra”, señala.
Estos casos ilustran cómo la Queens League ha ofrecido una plataforma para que jugadoras como Olga, Patricia y María encuentren una segunda oportunidad, no solo para seguir compitiendo, sino también para redefinir su relación con el fútbol. Además, la liga ha sido un espacio para jugadoras que no han tenido el mismo foco o visibilidad en el fútbol profesional, como Mari Paz Vilas, Alba Mellado, Sara Ismael o Laura Gallego, quienes también dejan su huella en cada jornada.
La competición ha tenido un impacto notable no solo en las jugadoras, sino también en la comunidad que ha creado alrededor. Los presidentes y presidentas de los equipos han logrado atraer a una audiencia significativa, sumando más de 210 millones de seguidores en redes sociales. Esta exposición ha permitido que las jugadoras reciban la visibilidad que a menudo les ha faltado en otros entornos deportivos. Según Violeta, presidenta de Las Troncas, “tenemos que aprovechar el foco que tenemos. Debemos ser conscientes de dónde estamos, los que hacemos, qué decimos y cómo lo hacemos”.
Por otro lado, el éxito de la Queens League también se ha reflejado en su crecimiento digital. Según los datos proporcionados por la competición, el tercer split de la temporada registró un total de 37.7 millones de visualizaciones, con una media de 1.37 millones de espectadores por partido. Las redes sociales también han sido clave, con 1.52 billones de impresiones y 194 millones de interacciones. Las finales, que se juegan en estadios de fútbol, también han tenido una gran acogida en las gradas, como se evidenció en la final entre Las Troncas y Jijantas, que se disputó en el Heliodoro Rodríguez López de Tenerife y reunió a más de 17,500 aficionados.
La Queens League se ha consolidado como la segunda competición femenina con más interacción del mundo, solo por detrás de la WNBA. Según Marcos Arizmendi, director de contenidos globales de la competición, “cada vez hay mejores jugadoras, más nivel y por ende habrá más audiencia”. Además, el torneo continúa su expansión a nivel internacional, con la creación de la Queens League Oysho América y planes de seguir creciendo en otros mercados.