tras el fiasco en la Supercopa

El Madrid elige continuidad: Florentino apuesta por Arbeloa mientras Zidane sigue esperando

El exjugador de la selección española, Xavi Alonso. / aee
El Real Madrid cesa a Xabi Alonso tras semanas de tensión con la plantilla, el club y su entorno directivo.

El Real Madrid anunció este lunes 12 de enero el adiós de Xabi Alonso como técnico del primer equipo tras una serie de reuniones internas, culminadas en el vuelo de regreso desde Arabia Saudí. La decisión, que se presenta como “de mutuo acuerdo”, tiene más aristas que un simple mal resultado en la Supercopa de España.

El desgaste fue evidente desde diciembre, cuando una derrota frente al Celta de Vigo desató una reunión de madrugada entre Florentino Pérez y la cúpula blanca en el Santiago Bernabéu. El técnico vasco ya no tenía margen: fricciones internas, desgaste emocional y negativa del club a reforzar el plantel en invierno empujaron su salida.

El club ha designado a Álvaro Arbeloa como sustituto inmediato, acompañado por Antonio Pintus, preparador físico que regresará al césped tras el veto del propio Xabi. El vestuario, según fuentes desde Valdebebas, está “en shock” tras enterarse por redes sociales del cese.

Un divorcio anunciado: del Mundialito a la fractura con Vinicius

Las primeras grietas surgieron en el Mundial de Clubes, donde Alonso desembarcó sin consenso con la plantilla. Su intención era asumir el cargo en julio, pero el club impuso su llegada inmediata. Allí comenzaron los roces con pesos pesados como Vinicius, a quien relegó al banquillo en la semifinal ante el PSG, generando tensiones que se extendieron al resto del grupo.

El estilo meticuloso, cargado de análisis y vídeos, no caló entre los jugadores. “Nos restaba creatividad”, filtraron algunos futbolistas al entorno del club. La directiva nunca validó por completo su cuerpo técnico, y el distanciamiento con figuras clave alimentó el deterioro. Florentino defendió públicamente a sus estrellas, especialmente a Vinicius.

El avión desde Arabia: punto final y falta de sintonía

La conversación entre Alonso y José Ángel Sánchez en el vuelo de regreso de Riad fue definitiva. El técnico expuso su agotamiento, la falta de apoyo institucional y la imposibilidad de sacar rendimiento sin fichajes. El club, por su parte, ya había comenzado a sondear el mercado.

Horas más tarde, Florentino se reunió con ambos y oficializó el adiós. Pese al intento del presidente de aguantar hasta verano, el desgaste personal del técnico y el enfado de la directiva por su negativa a incorporar a Pintus precipitaron el final. El Madrid lo ganó todo desde el City hasta el Barça, pero las sensaciones no convencieron.

«Nadie se quiere ir nunca del Madrid», deslizan desde Valdebebas, pero admiten que la situación era “insostenible”.

Arbeloa toma el relevo: de Castilla al primer equipo con Pintus

El relevo lo asume Álvaro Arbeloa, técnico del Castilla, que ha trabajado de cerca con muchos jugadores del primer equipo. Le acompañará Pintus, que este martes ya baja al césped, símbolo del nuevo orden físico y disciplinario que pretende el club blanco.

La elección de Arbeloa busca continuidad sin rupturas bruscas, pero en el entorno se especula con un plan de fondo. Zinedine Zidane era favorito, pero su vinculación con la selección francesa descarta su llegada a corto plazo. El club busca una transición limpia y rápida.

La plantilla, descolocada y con ganas de pasar página

El golpe ha sido fuerte. Jugadores que habían recuperado sensaciones con Alonso no esperaban una salida tan abrupta. Según medios internacionales, algunos incluso barajaban la renuncia si el técnico seguía. Otros, en cambio, respiran aliviados por el cambio de liderazgo.

Desde el club aseguran que hay tiempo para “reactivar física y mentalmente” a la plantilla. El calendario aprieta y el objetivo europeo sigue en pie. El nuevo cuerpo técnico afrontará su debut este fin de semana frente al Alavés.

El Bernabéu espera una reacción. El ruido ha sido mucho, pero el club quiere pasar página. En el horizonte asoma la Champions, pero también la necesidad de reconectar con la afición, que no ha escondido su descontento. Empieza una nueva etapa, y esta vez, sin red.