El Atlético regresa antes de tiempo del Mundial de Clubes y pierde un gran botín
El Atlético de Madrid aterrizaba en Los Ángeles hace apenas dos semanas con la ilusión intacta de disputar el primer Mundial de Clubes, pero regresa antes de lo previsto tras quedarse a las puertas de los octavos de final por la diferencia de goles en un triple empate junto a PSG y Botafogo. El equipo de Simeone, que aterrizó en suelo americano con escasas caras nuevas, como Carlos Martín, y refuerzos puntuales como Lenglet y Musso, no logró cumplir la ambiciosa meta que tanto entrenador como plantilla habían marcado en todas las comparecencias públicas.
La participación en esta cita mundialista aseguraba al club rojiblanco un botín de 19,27 millones de euros, una de las cantidades más jugosas de esta primera edición. Sin embargo, el impacto económico de la prematura eliminación representa un duro revés para la economía colchonera. Dos triunfos en la fase de grupos otorgaron al Atlético alrededor de 3,5 millones de euros, pero quedarse fuera de las eliminatorias supuso renunciar a otros 17,5 millones que estaban al alcance de la plantilla del Cholo.
Haber alcanzado los octavos habría sumado 6,5 millones de euros al botín rojiblanco, mientras que superar a Palmeiras en esa ronda habría supuesto otros 11 millones para las arcas del Metropolitano. El sueño de alcanzar la cifra de 40 millones de euros queda, por tanto, en un simple ejercicio de ciencia ficción financiera para un equipo que aspiraba a convertirse en uno de los grandes de la élite mundial.
El Atlético de Madrid regresa a España con un total de 22,7 millones de euros, una cantidad que, aunque notable, sabe a poco en un Mundial de Clubes donde cada victoria representa una jugosa aportación para la economía de los equipos participantes. El resultado final para el Atlético no solo es deportivo, sino económico: un golpe al corazón y al bolsillo para un equipo que sigue aspirando a convertirse en referente mundial.
El reto para Simeone y los suyos será ahora convertir esta experiencia en una lección de crecimiento, para regresar con más fuerza y garantizar que la próxima gran cita no solo alimente la ilusión de la grada, sino que llene también las arcas de un club que sigue soñando con la cima del fútbol global.