02.07.2020 |
El tiempo
jueves. 02.07.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

A un paso del campeonato

El Racing puede asegurar el primer puesto si gana el domingo al Amorebieta y el Mirandés no gana el sábado. El equipo verdiblanco confía en ello porque, como reconoce buñuel, «siempre es más bonito conseguir los objetivos en casa»

Aitor Buñuel, intentando dejar atrás a un rival. / J.R.
Aitor Buñuel, intentando dejar atrás a un rival. / J.R.
A un paso del campeonato

Si llega a haber ganado el Racing el derbi, habría dependido de sí mismo para conseguir el campeonato ante su gente, que es siempre lo deseable para poner un aliciente más al partido y tener una excusa para una pequeña celebración, que nunca está de más. Sólo con ganar el próximo domingo en El Sardinero al Amorebieta, ya podría cantar el alirón sin necesidad de estar pendiente de lo que haga el Mirandés, pero tendrá que estarlo. El equipo santanderino  se fue de El Malecón con un solo punto tras un mal partido en el que tampoco dio la impresión de poner toda la carne en el asador, como ha hecho en otras ocasiones, para escapar con todo el botín, por lo que afrontará una nueva semana sin tener muy claro si poner el champán a enfriar o no.

Tras la jornada del pasado fin de semana, la distancia entre el Racing y el Mirandés se mantiene en los once puntos más el golaveraje. Ya sólo quedan quince por disputarse, lo que quiere decir que el equipo verdiblanco ha de esperar a que el equipo burgalés no gane su partido para poder proclamarse campeón si él es capaz de hacer sus propios deberes. Y tampoco es tan descartable. El conjunto mirandesista no se puede decir que esté volando en las últimas semanas y da la sensación de que también está regulando sus propios esfuerzos. Además, recibe la visita de un equipo que sí está en un gran momento y que aún aspira a meterse entre los cuatro primeros, algo que se le ha puesto a sólo tres puntos. Es el Oviedo B quien visita Anduva y, además, lo hace el sábado, por lo que el Racing ya sabrá cuando salga a jugar su partido en El Sardinero si tiene opciones de salir campeón ese mismo día o si tendrá que seguir esperando.

Conseguir matemáticamente el primer puesto a falta de cuatro jornadas para acabar el campeonato sería todo un logro para el equipo de Ania, que ya certificó matemáticamente su clasificación para el playoff a falta de ocho. Está volando, se mantiene como un líder sólido y por detrás tampoco le empujan porque, a pesar de haber sumado tres empates en las últimas cuatro jornadas, la renta que le mantiene en lo más alto de manera cómoda apenas se ha alterado. Están disfrutando los de Ania de un final de fase regular sin sobresaltos y con tiempo y tranquilidad para analizar sus propias carencias con el fin de corregirlas antes de encarar el momento de la verdad.

En el vestuario están con ganas de alcanzar la cima de la montaña llamada fase regular para quitarse un peso de encima y poder mirar con descaro hacia el otro gran pico a alcanzar, que es la fase de ascenso. Cuando comenzaron el encuentro de El Malecón, eran conscientes de que, ganando allí, dependerían de sí mismos el próximo fin de semana, pero no sucedió. Con todo, se quedaron con un punto que, como recuerda Aitor Buñuel, también puede ser visto desde un punto de vista «positivo porque, al pinchar el Mirandés, la ventaja sigue siendo la misma con un partido menos», por lo que los jugadores verdiblancos entienden que están «más cerca de ser campeones».

Lo que sucede es que siempre gusta más hacerlo en casa para compartir la alegría con los tuyos y, en el caso de que el Mirandés gane al Oviedo B, el Racing tendrá que esperar haga lo que haga contra el Amorebieta. Todos estarán atentos a lo que suceda el sábado y, en el caso de que se produzca «un pinchazo» del segundo clasificado y se ponga encima de la mesa la posibilidad de «ser campeones ya el domingo, salir con el cuchillo entre los dientes para conseguir los puntos». Y es que, el lateral navarro reconoce que siempre es «más bonito» conseguir el campeonato «delante de tu afición» y por eso confían en conseguirlo este próximo domingo. Necesitan una pequeña ayuda del Oviedo B, pero confían en ella porque, en el fondo, se jugará mucho más que el equipo burgalés y da la sensación de que ha llegado a la recta final del campeonato en plena forma. Es algo habitual en los filiales y, de hecho, sus vecinos del Sporting también lo están haciendo y han encadenado también cinco triunfos consecutivos.

Lo cierto es que el Racing, aunque todavía no haya podido tocar la campana, sabe que no se le va a escapar el campeonato desde hace ya unas semanas. Y eso se nota en su juego y en no tener la misma dosis de intensidad que tiene un equipo que se está jugando la vida. Es algo que, sobre todo, se aprecia fuera de casa, ya que en El Sardinero la presión viene de serie. Quizá por eso el empate está siendo la tónica más habitual del último mes, ya que el equipo verdiblanco, por mucho que no juegue al cien por cien, nunca se descompone, se agarra a los partidos y se cimenta sobre una solidez defensiva difícil de batir. En las últimas cuatro semanas, ha firmado tablas con Real Unión, Bilbao Athletic y Gimnástica y ha ganado al Tudelano. En el fondo, podría ser una trayectoria similar a la que firmó en la recta final del curso 2013 - 2014, la última vez que se hizo con el primer puesto de manera holgada. Aquel año, los hombres de Paco Fernández empataron sus cinco últimos partidos, en los que se dedicó a prepararse de la mejor manera posible para asaltar el ascenso en el momento de la verdad.

«Más méritos». El último empate fue en El Malecón, donde Aitor Buñuel reconoce que se vivió una jornada «especial», algo que se percibía «en el ambiente porque la afición estaba a tope». Sin embargo, asegura que quienes estuvieron en el campo lo vivieron como «un partido más» por mucho que no lo fuera. De hecho, como el encuentro generó tanta expectación que incluso provocó el primer lleno del nuevo El Malecón, también conllevó una cierta decepción. «En los derbis, como se vio, hay mucha intensidad pero después los partidos resultan bastante trabados», resume. Además, destaca el defensor verdiblanco que la Gimnástica salió al partido con el objetivo de que el Racing no pudiera poner en práctica su juego habitual, lo que en buena parte consiguió. Además, pone el acento en que «las condiciones del campo tampoco fueron las mejores» para que se viera una mejor versión del líder. Porque lo cierto es que fue muy pobre.

A pesar del mal partido racinguista, Buñuel tiene claro que hicieron «más méritos» para llevarse los tres puntos a su casa. Afirma que, a pesar de partir con superioridad en la parcela central al jugar con Quique Rivero, Mario Ortiz y Rafa de Vicente, «era difícil entrar por dentro porque ellos apretaban bien ahí». De este modo, como ya viene siendo una costumbre, buscaron con descaro las bandas «para intentar hacer daño con las incorporaciones de Nico, los dos contra uno y los centros». Eso ayudó a que generaran «más ocasiones» y a, en su opinión, haber acumulado «más méritos» para conseguir una victoria que les habría permitido afrontar la semana sin ninguna duda de que el domingo pudieran alcanzar el objetivo si logran la victoria. Sería una enorme motivación para preparar un envite que se antoja altamente complicado. De hecho, el Amorebieta se presentará en El Sardinero como el segundo mejor equipo de la segunda vuelta. Sólo le gana el Racing.

Tras el empate de Torrelavega, Ania culpó de la falta de gol a la incapacidad de los suyos para acertar en el último pase. De hecho, el de El Malecón fue el cuarto partido de toda la fase regular en el que el equipo verdiblanco se fue a casa sin haber marcado. Los anteriores fueron el de Gernika, Logroño y Real Unión en casa. Buñuel admite que ha podido haber partidos en los que «a lo mejor» han «fallado un poco en esa faceta», pero tampoco le da demasiada importancia: «Lo importante es que el equipo llega bien a esa zona de tres cuartos y, a partir de ahí, lo importante es tomar buenas decisiones porque, así, los goles van a seguir llegando». Ante eso, entiende que sólo queda «seguir trabajando para terminar de pulir ese tipo de acciones», ya que tienen claro que David Barral «es un delantero que, cuando la tenga, va a hacer gol». Lo cierto es que por ahora tampoco lo está demostrando, pero parece que se ha normalizado culpar a los pasadores y no al rematador. 

Sobre éste, de hecho, habló Ania en sala de prensa pero para acusar a los árbitros de una especie de persecución difícil de entender. Una semana después de decir que no hablaba de los colegiados, vino a decir el técnico asturiano que había una orden interna para vigilar muy de cerca al delantero de San Fernando porque creerían que se tira siempre cuando va en busca de un centro lateral. Lo cierto es que el penalti que el árbitro no pitó en El Malecón a los ochenta minutos parecía claro y así lo entiende Aitor Buñuel. «Todos los vimos», confirmó. Entiende que «no es habitual» que a un jugador le piten «falta en ataque nada más entrar en el área» pero es posible que le pese ser «un jugador conocido al que todos los árbitros le han visto jugar, por lo que le estarán mirando bastante con lupa». Sólo espera que, con vistas al playoff, «se permita más ese juego y ese tipo de disputas para que pueda practicar su fútbol con total naturalidad».

A un paso del campeonato
Comentarios