cultura

Soledad, mar y resistencia: se estrena el documental que da voz a las mujeres de los faros

La farera cántabra Mar Vidal. / CARRETERO
Ahora, seis mujeres fareras alzan la voz en Aunque seamos islas, un documental que llega a Santander para rescatar su memoria del olvido

El faro como símbolo, como refugio, como profesión y como espacio de memoria es el eje central de Aunque seamos islas, la primera película documental de la directora asturiana Cristina Rodríguez Paz, que se estrena este sábado en los Cines Embajadores de Santander, iniciando así su recorrido por las salas de Cantabria. El film cuenta con la participación destacada de la farera cántabra Mar Vidal, una de las seis protagonistas de esta historia íntima y reflexiva que da voz y rostro a las últimas mujeres que habitaron y cuidaron los faros de la costa española.

La película, que tuvo su première nacional en la última edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, es una road movie documental en busca de esas mujeres invisibles que, alejadas de los focos mediáticos y del imaginario colectivo tradicionalmente masculino, desempeñaron una profesión solitaria, exigente y casi extinta.

Seis mujeres, seis vidas entre la tierra y el mar

La narración se construye a través de seis protagonistas: tres fareras en activo y tres ya retiradas, cada una con un carácter, una trayectoria y una mirada distinta sobre la vida en los faros. Con este enfoque, Rodríguez Paz construye un retrato coral lleno de matices y contrastes, que rompe con los estereotipos y humaniza a quienes durante años fueron las encargadas de custodiar la luz del mar.

Entre estas voces se encuentra la de Mar Vidal, única farera profesional de Cantabria, quien desempeñó su labor en los faros de El Pescador y El Caballo, aunque también vivió durante años en el faro de Ajo, donde ejercía su marido, también farero. Juntos compartieron no solo una vida, sino una vocación marcada por el aislamiento, la responsabilidad y la conexión directa con la naturaleza.

Más allá de la profesión: memoria, paisaje y legado

Aunque seamos islas no es solo un retrato profesional, sino también una exploración de la identidad, el paso del tiempo y la transformación de los oficios tradicionales. La película alterna entrevistas actuales, conversaciones íntimas y material de archivo para tejer una narrativa que viaja entre el pasado y el presente de los faros, esos enclaves que han marcado durante siglos el horizonte emocional y físico de quienes vivieron en ellos.

En este sentido, el film trasciende el género documental convencional y propone una experiencia sensorial, emocional y estética que reflexiona sobre la desaparición de un modo de vida. La cámara de Rodríguez Paz se adentra en los espacios privados y simbólicos de las protagonistas, recorriendo no solo geografías costeras, sino también paisajes interiores marcados por el silencio, la espera y la luz.

Apoyo institucional y protagonismo cántabro

El proyecto ha contado con el respaldo de la Autoridad Portuaria de Santander (APS), entidad que ha mostrado su implicación en la producción de la cinta, así como del Ayuntamiento de Bareyo, municipio donde se encuentra el faro de Ajo, una de las localizaciones principales del relato.

Tanto el mar como los faros del Puerto de Santander tienen un peso visual y emocional significativo dentro del metraje, reforzando el vínculo entre el territorio cántabro y una historia que, aunque enmarcada en lo local, apunta a cuestiones universales como el arraigo, la soledad o la vocación.

Una película sobre mujeres, luz y resistencia

Con esta ópera prima, Cristina Rodríguez Paz se adentra en un territorio escasamente explorado: el de las mujeres fareras, figuras que han sido históricamente invisibilizadas o idealizadas, y cuya historia real se construye desde la perseverancia y la resistencia. Aunque seamos islas es, por tanto, un homenaje a estas guardianas de la costa, pero también una reflexión sobre cómo habitamos los márgenes y cómo resistimos en ellos.

El estreno en Santander supone el inicio de la distribución del largometraje por las salas cántabras, un recorrido que busca acercar esta historia a un público más amplio, especialmente en las comunidades costeras que comparten el legado de los faros.