Baile

Sara Baras homenajea a Paco de Lucía con su gira 'Vuela'

Sara Baras lleva su espectáculo vuela a teatros de todo el mundo. / EP
Sara Baras homenajea a Paco de Lucía con la gira “Vuela”, una obra en cuatro actos que fusiona su trayectoria personal con la influencia del guitarrista, recorriendo escenarios internacionales hasta diciembre.

Con una maleta que no deja de rodar y un alma que viaja con ella, la bailaora gaditana Sara Baras continúa su recorrido escénico a través de “Vuela”, un espectáculo que funciona como tributo a Paco de Lucía y que también conmemora los 25 años de trayectoria de su compañía. La artista ha relatado detalles de su gira en el programa Las mañanas de RNE, donde conversó con la periodista Mamen Asencio.

Desde que debutó en febrero de 2024, “Vuela” se ha presentado en teatros y festivales de dentro y fuera de España. El 27 de mayo aterriza en Londres, en el Sadler’s Wells Theatre, y desde allí continuará su periplo por ciudades como Granada, Oviedo, Cádiz, Barcelona, Málaga, Sitges, París o Ciudad de México. En septiembre llegará a Madrid, al Teatro EDP Gran Vía, donde permanecerá hasta el 2 de noviembre. Luego, Palma de Mallorca, Burgos, San Sebastián y otras ciudades cerrarán el año 2025 con este homenaje itinerante.

Para Baras, la maleta que la acompaña es más que un simple equipaje físico: “En mi maleta transporto mi alma entera para poder dejármela desde el 27 de mayo en Londres, y luego donde continúe la gira de Vuela”. Aunque los elementos técnicos del espectáculo están a cargo de su equipo –vestuario por su sastre Fito, escenografía por el director técnico, y sonido por su técnico correspondiente–, hay algo que ella no puede delegar: su esencia artística y emocional.

La estructura de “Vuela” se compone de 15 piezas organizadas en cuatro actos que llevan por título “Madera”, “Mar”, “Muerte” y “Volar”. Cada bloque representa una dimensión simbólica del universo emocional y artístico que une a Sara Baras con Paco de Lucía. El espectáculo no pretende simplemente bailar sobre su música, sino interpretar su espíritu, su arte y la profunda influencia que tuvo sobre la carrera de la bailaora.

El primer acto, “Madera”, representa la unión profunda entre el baile y la guitarra, la comunión entre dos lenguajes del flamenco. “Mar” evoca los paisajes costeros, el fluir de las emociones y las raíces andaluzas. Este acto está lleno de referencias visuales al mar, como batas de cola que simulan las olas, mantones que remiten a redes de pesca y un vestido blanco que, al moverse, revela atunes pintados por un artista jerezano, evocando la almadraba y el mundo marino.

El acto titulado “Muerte” aborda el duelo desde una mirada introspectiva, en la que la ausencia no es concebida como vacío sino como una forma de presencia: “Es un recordatorio de la importancia de aprender a rememorar a un ser querido desde el agradecimiento, y no desde la rabia y la tristeza por haberlo perdido”.

Por último, “Volar” simboliza la liberación, el impulso artístico y vital que conecta a la bailaora con el legado de su “tío” artístico. Y es que, aunque no tenían lazos de sangre, la relación entre Baras y Paco de Lucía fue cercana y personal desde su primer encuentro en Tokio. “Trabajaba en la sala El Flamenco, el Maestro venía de gira y yo intenté colarme para verlo. Justo en ese momento él pasaba por detrás para ir a la prueba de sonido y me escuchó decir que yo era su sobrina. Me puse roja como un tomate. Le pedí perdón, pero él me siguió el juego y dijo: ‘¿No veis que es mi sobrina? Venga, vamos para dentro’. Y desde entonces siempre me llamó sobrina”.

Aquella complicidad espontánea se tradujo en una amistad duradera y en una influencia profunda sobre la obra de Baras. “Lo primero que pensé fue que no sería capaz de bailar para Paco. Pensé que hiciera lo que hiciera, no sería suficiente para el respeto y la admiración que le tengo hacia un maestro tan grande”, confiesa la bailaora. No obstante, el agradecimiento que sentía por él fue más fuerte: “El agradecimiento es tanto que me pudo a cualquier otra cosa”.

Así, “Vuela” se presenta como una creación impregnada del espíritu del maestro de la guitarra. “Un recorrido llenísimo de detalle suyos, pero mezclados también con detalles nuestros gracias a su música, sus consejos y su cariño”, explica Baras, quien también recalca que “para hacer flamenco no hay que disfrazarse, hay que sentirlo”.

Con esta propuesta escénica, Baras no sólo celebra su recorrido artístico, sino que establece un puente emocional entre generaciones de flamenco. Cada actuación se convierte en una despedida y un reencuentro, un vuelo colectivo guiado por el ritmo de la guitarra y la fuerza del taconeo. Mientras la gira sigue avanzando, la bailaora continúa empacando su alma, dispuesta a dejarla en cada escenario que pise.